jueves, 6 de septiembre de 2012

Ocho semanas y bajando.

Sólo quedan dos meses y la casa sin barrer.

Cuando a primeros de agosto nos dieron fecha, pensé que tres meses serían suficientes. No conté que uno de esos tres meses sería agosto, el mes de vacaciones por excelencia, el mes de la feria y el mes de final de rebajas. Así que pasó el tiempo practicamente sin movernos salvo en una excepción: el lugar.

Ahora, a solo ocho semanas, nos queda casi todo, salvo el lugar y el vestido, toda una aventura encontrarlo con el tiempo tan ajustado y sin dejar que nos desangraran.

Queda tanto por hacer y tan poco tiempo...

¿De qué estoy hablando?

Pues de esto: ubi tu gaius ego gaia