sábado, 28 de abril de 2012

"Cordero" de Christopher Moore

La primera vez que oí hablar de Christopher Moore fue a Monty. Tras contarle la anécdota de mi ataque de risa en pleno vuelo Málaga-Barcelona mientras leía un libro, me propuso que me leyera "El ángel más tonto del mundo".

Acepté.

Me pasó el libro, que él todavía no había leído...

Me lo leí en el viaje de vuelta Barcelona-Málaga.

La escena del ángel a quien Dios le encarga que realice un milagro de Navidad, entrando en un bar de un pueblucho de California, a 30º a la sombra, cubierto con una gabardina abrochada hasta el cuello (para impedir que se le vean las alas) buscando a un niño cualquiera... y que termine detenido por pedófilo... consiguió que me volviera a dar otro ataque de risa en pleno vuelo.

Y me enamoré de la manera de escribir, relatar, contar que tiene Christopher Moore, tan políticamente incorrecta que ni parece norteamericano.

Con el paso del tiempo y los años, fueron cayendo en mis manos, gracias a Monty y los regalos de Navidad o de Sant Jordi: "Un trabajo muy sucio", "La sanguijuela de mi niña", "¡Chúpate esa!", "Muérdeme" y por último "Cordero". Y siempre termino por comprender a esos personajes perdedores, que terminan involucrados en temas tan absurdos como los zombis, los vampiros, la Muerte, sin comérselo ni bebérselo.

Moore presenta "Cordero" como un nuevo evangelio en el que el mejor amigo de Jesús, o Joshua,  cuenta lo que realmente le sucede entre los 6 años y los 30, esa búsqueda espiritual y de conocimiento que realiza una persona que se sabe el elegido pero a quien nadie, ni siquiera su Padre, le ha enseñado como tiene que comportarse un Mesias. Y a pesar de todas esas personas que se han sentido ofendidas por leer a un Jesucristo que tiene hermanos o que quiere aprender a toda costa que se siente al practicar el sexo, el transfondo de cariño entre amigos y la tremenda ternura que destila la novela, te deja con la sonrisa en la cara, cuando no la carcajada abierta.

Colleja, es decir, el autor del nuevo evangelio, cuenta esos casi 30 años perdidos de Jesús, con un tremendo respeto y amor por su amigo de la infancia y adolescencia.

Para quien quiera conocer que sucedió realmente durante esos años que no cuentan los auténticos evangelios, recomiendo la lectura de "Cordero", eso si, con la mente muy abierta a un Mesías muy humano.