sábado, 31 de enero de 2009

Va de palabras.

Por primera vez y sin que sirva de precedente, copio un pequeño artículo leído en el Muy Interesante nº 333 correspondiente al mes de febrero de 2009.


Un idioma cojonudo, con perdón.


En castellano, las referencias de los atributos sexuales - tanto del hombre como de la mujer - no escasean. De hecho, muchas de las expresiones malsonantes proceden de este campo semántico. Podrían ponerse un sinfín de ejemplos, pero para calibrar esta riqueza políticamnete incorrecta nos fijaremos en una simple palabra: la tan conocida y utilizada "cojones", que probablemente gana la partida a los también muy populares "huevos", "bolas" y "pelotas".
  • Cuando va acompañada del numeral "uno" significa caro o costoso - "valía un cojón" -; con "dos", valentía - "tiene dos cojones"-, y con "tres" desprecio - "me importa tres cojones"-. Si el número es muy grande y par, implica dificultad: "Lograrlo me costó mil pares de cojones".
  • En las frases hechas, el verbo determina la intención del hablante. "Tenerlos" indica valentía, aunque en exclamación puede expresar sorpresa. "Ponerlos" denota un reto, especialmente en lugares concretos como encima de la mesa. Quien emplea "cortar" está amenazando sin medias tintas a su interlocutar o haciendo una apuesta con vehemencia.
  • El tiempo del verbo también puede cambiar el significado de la frase, como ocurre con "tocar". No es lo mismo que alguien me los toque para fastidiarme que, se lo haga a si mismo un haragán, quien a veces llega al extremo de rascárselos. El imperativo vuelve a expresar sorpresa: "¡Tócate los...!"
  • Los prefijos y sufijos modulan radicalmente el significado. Es muy distinto "acojonarse" que "desconojarse", y alguien "cojonudo" poco tiene que ver con un abúlico "cojonazos". Por cierto, que a estos últimos también se les puede aplicar aquello de "le cuelgan" o "se los pisa". Claro y directo, que duda cabe.
Amelia Beltramini/Manuel Seara

Invierno del año 1998. Estel lleva unos meses yendo a una guardería infantil. Empieza a tener problemas de relación con otros niños a consecuencia de su hiperdesarrollada timidez y sus padres han pensado que le vendría bien estar unas horas con pequeños de su misma edad, además de empezar a imponerle unas reglas de aprendizaje. No ha llorado ni un día al dejarla "en el cole" aunque la carita de pena al decirle adios a su madre consigue que ésta tenga un pequeño pellizquito en el estómago cada mañana que no desaparece hasta ir a por ella varias horas después. Las cuidadoras comentan que es una niña que le cuesta hablar con ellas, pero que al final termina jugando y que aprende a la primera todo lo que le enseñan. Sus padres esperan que el sacrificio que les cuesta pagar cada mes le sirva realmente de algo.

Una día, justo al salir de la clase, la niña pide que la madre la alce en brazos y una vez allí, le susurra, bajito en el oído:

- Mami, un niño ha dicho una palabra muy fea en el cole.

Wen se sonríe y le contesta a la pequeña.

- Ya sabes que no me gustan las palabras feas, yo no las digo, ni tu papá. Así que aunque las oigas, tú no las repitas.

- Si, mami.

Y se van para casa.

Un ratito más tarde, mientras comen, Estel vuelve a la carga.

- Mami, ¿a que ese niño es muy malo por decir una palabra fea?

- Bueno, no es que sea malo, sino que creo que sus papás todavía no le han enseñado que hay palabras que son feas. Pero tu no la repitas.

- Si, mami.

Pero Estel no se olvida. Unos minutos después:

- Mami, pero es que es una palabra muy muy fea. ¿Te la digo?

- Ni se te ocurra Estel. Tu sabes que es una palabra fea ¿no?

- Si mami.

- Entonces ¿para que quieres decírmela?

No contesta, termina la comida y una hora después, tras de despertar de la siesta...

- Mami ¿sabes que palabra ha dicho un niño hoy en mi clase?

- Si Estel, me lo has contado, que un niño te ha dicho una palabra muy fea.

Asiente la peque...

- Pero mucho mami. ¿Quieres saber que palabra es mami?

- No hace falta Estel, mientras sepas tu que no se dice...

Pero no hay manera, Estel quiere romper las reglas y decir la palabra a su madre. Durante varias horas por la tarde vuelve a insistir de vez en cuando por si puede decir la palabra fea, hasta que finalmente su madre, cansada de oírla, cree que si le da permiso, cambiará por fin de tema.

- Bueno Estel, di la palabra fea, pero después la olvidas y nunca la vuelvas a repertir.

La pequeña asiente enfáticamente.

- Mami, ha dicho... - silabeando - CA - JO - NES


8 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Me lo estaba imaginando y, pese a ello, me has sacado una sonrisa. Aquí, en Canarias, no hay esa confusión porque se dice GA-VE-TAS. Un beso.

Mary Lovecraft dijo...

jajjaajajajaa! ay lo que me he podido reir ahora con la pequeña Estel de entonces! pero mira que ella insistía eh??? yo creo que fue algo catártico para ella, necesitaba decirlo a los cuatro vientos, aunque fuera bajito y sólo a su mamá, para liberarse de ello!

qué rica :D

enfin mi niña que pases un muy feliz domingo!!

p.d.: ese articulito no era de Pérez Reverte??? qué lío tengo con él aún no sé la fuente exacta pero de que lo escribieron los abajo firmantes me parece que no...habrá que investigarlo bien!
otro beso!

Wendeling dijo...

Mary, pues tendré que mirarlo, puse esas personas porque eran las firmantes del artículo en general, pero de esa parte... ni idea la verdad, me hizo sonreír y recordar la anécdota de Estel.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Lara dijo...

Jajaja... no sé si me ha hecho más gracia la palabra o imaginármela insistiendo una y otra vez, jajaja...
Muuuuuacks!

Katty dijo...

jajaja!
Wen, me he reido a rabiar con la pequeña Estel.. tan divina ella, y es que aveces la necesidad de gritar un secreto es tantaaa... jejeje!.. linda.. muy linda.

Cactus dijo...

Todo un día la pobre con eso en la cabeza, ajajajajajajaja.
Te juro que me comia a tus leonas, siempre que cuentas sus ocurrencias me hacen reir.

Un besazo

Nebulina dijo...

jajja
yo de pequeña pensaba que cojines también era una palabrota xDD
Un besazo!

Nanny Ogg dijo...

Jajajajajajaja... me lo estaba imaginando pero así y todo... jajajajaja... es genial :D

Mi enana no quería decir "taco" porque se pensaba que era justamente eso, un taco... :D

Besos