Cuando tienes 16 años, un buen día encuentras los prospectos de la medicación que toma tu padre para esa molesta tos que tiene y al leerlos, deduces que esa medicación es para un tumor... Tienes miedo, muchísimo miedo.
Tienes 16 años, y solo desde hace 5 intentas conocerle, descubrir ese padre que un buen día se fue de tu lado y la razón de porqué a ti no te llevó y a tu hermano si. Por qué tomó esa decisión. Por qué te arrancó de su lado. Y te sientes culpable, seguramente hiciste algo mal. ¿Pero que mal podrías hacer con 3 años? Y Por qué un buen día volvía y te arrancaba de nuevo de esa vida a la que te habías adaptado sin él. Sin ellos... porqué también había una madre y un hermano. Y Tenías que adaptarte de nuevo, a conocerle: a él, a tu padre, a ella, a tu madre, y a ese hermano con el que siempre soñabas jugar y que ahora resulta que no te quiere a tu lado... porque él también tiene miedo de ti y de que le quites la atención que ha tenido en exclusiva de tus padres... sus padres.
Pero solo han pasado 5 años y ahora quizás se vaya de nuevo de tu lado. Tiene un tumor y toma una medicación que solo es para calmarle el dolor, porque no le va a curar. No tiene cura.
Y te sientes mal, porque todos esos 5 años te has dedicado a enfrentarte a él, no a conocerle. Ha hacerle sentir la culpa de que te abandonara siendo tan pequeña. Ha intentar llamar su atención provocando a tu hermano. Y a esconderte, de él, no quieres que te conozca, que se de cuenta de lo vulnerable que eres, de que necesitas su amor, una sonrisa y una palabra amable... un “bien hecho, hija” cuando le presentas esas notas tan fantásticas.
Tienes 16 años y no tienes tiempo, se ha acabado prácticamente sin darte cuenta.
Ya ni siquiera puede hablar, solo mirarte.
Y descubres que sus ojos sonríen al mirarte.
Han pasado 21 años, y sigo buscando ojos que sonrían al mirarme. Sigo necesitando esos ojos.
Te echo de menos.
1 comentario:
Comentario:
Seg acepto tus muestras de apoyo y sí, ese fue uno de esos momentos que siguen doliendo.
Aunque en ese momento pensé que no podía haber algo que doliera más, cuando alguien pierde a sus padres... años después aprendí que si hay dolores más grandes.
Besos y gracias, de verdad... por todo.
Wendeling 30 Diciembre, Jueves 19:55
Comentario:
Desde que lei la historia llevo dandole vueltas a qué poner, de hecho incluso escribí algunas líneas en este cuadro pero no las mandé.
Soy muy malo para dar cariño o dar apoyos, es uno de mis defectos (posiblemente de los más gordos) como podrán decirte quienes lo han necesitado de mi, que realmente me cuesta arrancarme. Y quería decir algo que fuese sentido, y que te ayudase de alguna forma o que te aliviara o no se... pero no me sale. Se que es un recuerdo y que quizás no sea el más doloroso, o sí ¡yo que se!
Pero bueno a falta de pan buenas son tortas, así que al menos estas líneas y un abrazo muy fuerte.
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SegFault
SegFault 29 Diciembre, Miércoles 19:02
Comentario:
Andrea: captado al completo. Besos de esta maia para ti y esos ojos que se que te sonríen al mirarte.
Dragón Negro: llevo muchos años buscando esos ojos, en ocasiones los he encontrado, pero ha durado tan poco... Mi carta a los reyes está mandada. Ojalá la lean. Besos.
Wendeling 28 Diciembre, Martes 18:29
Comentario:
es una historia triste la que cuentas, siempre es bonito reflejarte en unos ojos que te sonrian, no hay mejor regalo para estas fiestas que eso, le pediremos a los reyes magos ojos que nos sonrian...
besitos dulce maia!!!
dragon negro 28 Diciembre, Martes 17:16
Comentario:
cuando hables con alguien que te aprecie (de verdad) mírale a los ojos, sonríele, y te sonreirán con sinceridad. ahora, la persona, te tiene que querer de veras para hacerlo...
no sé si me entiendes...
saluditos
andrea 28 Diciembre, Martes 16:07
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