lunes, 12 de enero de 2009

Una de anuncios

Como ya he contado en alguna ocasión, fui la típica niña de los 70 del siglo XX, criada en y para la televisión, con siete años me conocía la programación al dedillo, gracias a que entonces solo existían dos cadenas estatales y que la contraprogramación casi era desconocida, salvo graves excepciones; rabia retenida por esa semana en que no emitieron Marco por culpa de la muerte de un viejo llamado Franco. Me gustaba todo, hasta telediarios, programas de mayores con dos rombos y por descontado, telenovelas, series y programación infantil. También era una fanática de los anuncios que fueron los primeros que vi como en el cine en casa de la tía de una vecina, la primera persona del pueblo con aparato en color, cuando todavía se emitía en blanco y negro.

Con el tiempo fui depurando mis gustos y ya no me tragaba la programación televisiva completa, pero como todavía no se había inventado el mando a distancia, seguía enganchada a los anuncios en los intermedios.

Y con mi madurez personal, llegó el preferir la lectura sobre la televisión, teniendo en cuenta que la existencia de mis leonas peleonas impuso las pocas horas semanales de tele para programación infantil y mis adorados documentales sobre historia y naturaleza. Y la práctica desaparición de los anuncios televisivos de mi vida, salvo las contadas ocasiones en que la vaguitis impone el tragarme ese intermedio comercial antes de ponerme a buscar donde puede encontrarse el mando a distancia desaparecido.

Eso ha ocurrido hoy, justo después del telediario y esperando la información sobre el tiempo. Un anuncio ha conseguido que suelte una carcajada, por simple, por sorprendente, por sencillo. Chaupeau (¿se escribe así?) por los creativos, por este genial anuncio que consigue una sonrisa y recuerde la marca... justo lo opuesto a los denigrantes y extrafalarios anuncios sobre perfumes y colonias, en lo que ni sé lo que venden, ni jamás consiguen que recuerde el nombre.

12 comentarios:

Mary Lovecraft dijo...

Jajjajajja es bueníiiiisimo chica!! si te digo que yo también lo ví por primera vez hoy o ayer, y casi por equivocación porque ahora de mayor como tú, casi no veo la tele para nada y en ese momento estaba encendida!...¡y me partí de risa!

y más teniendo en cuenta que A-DO-RO! a Pierce Brosnan desde mi más tierna juventud en que le era fiel seguidora en la magnífica serie 'Remington Steele' (¡qué pena! ¿por qué no la repondrán algún día??)

pues eso, otra vez y gracias a tí, sonreí una vez más con este anuncio, gracias por compartirlo :D

un beso, linda!

Amy dijo...

Buenas niña, yo también soy de tu misma generación pero a diferencia de ti, no me dejaban ver la televisión de pequeña, vamos que me permitían verla cuando empezaba barrio sésamo y nada más. Y los fines de semana me dejaban ver algo más, pero poquito. La verdad es que era frustrante que todos los niños comentaran al día siguiente todas esas series míticas, como dalas o aquellas que se emitían por aquellos años de los que hablas y yo no tuviera ni idea de lo que iba. Pero es que mi madre siempre fue una mujer muy visionaria y además de no hacerle falta que ningún juez hiciera ese decálogo que apuntas en tu post anterior, también sabía perfectamente que la televisión no era buen invento y que alienaba más que ser de provecho. Pero bueno es que mi madre es una mujer excepcional, atemporal diría yo, genial jajajaj, no sigo porque está claro que yo que voy a decir. A lo que iba que a diferencia de lo que le pasa a la gente a mi los anuncios me encantan, no por lo que anuncian sino en sí mismos como producto creativo, "ta" claro que odio el zapping y que cuando me siento a ver algo escondo el mando para que a nadie se le ocurra cambiar de canal, que al final no ves ni una cosa ni la otra. Y la verdad es que este anuncio precisamente es genial, lo digo por el actor, más que por el anuncio...jajajaj.

Zana dijo...

Buah, a mi edad tampoco veo la tele apenas, ni para saber qué es del telediario y mira que trabajo en lo que trabajo y me convendría enterarme para saber de qué hablan la mayoría de las veces, jajaja.

Realmente me ha sorprendido el anuncio, me guuuusta.

Lara dijo...

Pues no había visto el anuncio, y es que yo también soy de las que la tele poquito ;)
Muuuuacks!

Abeja-Maya dijo...

Es muy bueno este anuncio, me hizo mucha gracia sobre todo la cara que tiene la mujer que está al fondo sentada en otra mesa, jajajajajajaja.

Yo al contrario que tu, no cambio nunco en los intermedios, me encantan los anuncios.


Un besito

La chica de ayer dijo...

Uy, no conocía este anuncio: está genial! Yo también crecí con la tele, y he vivido la evalución desde sólo una, la carta de ajuste, cuando se interrumpía la programación... y la variedad (casi siempre negativa) actual... para muchas veces apagar el aparato infernal y coger un buen libro!

arzella dijo...

Jajaja no lo habia visto!!! y es que pese a ser publicista nunca veo la tv :)
Bicos

Cieso dijo...

Es que muchas veces, los creativos se curran el trabajo. A mí igual no se me ocurre algo así ni en cien años...ains, qué envidia

d.C. OtherSite dijo...

No he podido verlo pero te platico que una maestra decía que el mejor anuncio era aquel en el que sucedia todo lo que uno nunca se espera, aquel que viola las reglas que rompe los parametros en los que los pobres apoyan a los ricos, en los que "los pajaros disparan a las escopetas"

SALUDOS DESDE MÉXICO

Pegotitos dijo...

A mi el que me encanta (aunque no tiene gracia) es de l'Homme de Yves Saint Laurent... lamirada final... buuuuufffff

Nanny Ogg dijo...

Yo también crecí con la televisión y me tragaba prácticamente todo y aún añoro aquellas tardes de sábado y aquellas películas antiguas que ahora no hay forma que te ponga ninguna cadena.

Ahora prácticamente no veo la televisión: leo libros, leo blogs, navego por internet, escribo o veo series (muchas series) descargadas de internet. Pero confieso que hay anuncios que son para enmarcarlos :D

Besos

Pegotitos dijo...

Te he dejado un meme en mi blog, por si te apetece hacerlo. Besotes guapa