miércoles, 28 de octubre de 2009

Soy madre... deformación profesional

Soy madre.

Nadie lo niega (espero).

Soy una madre normalita y corriente, con sus miedos a equivocarse, a veces dura y otras blanda, que quiere e intenta educar a sus hijas usando su experiencia y sentido común; creo que como la gran mayoría de los padres que conozco.

Pero no sé realmente que pensar de esos padres que permiten que sus hijos, entre 6 y 12 años, vean una película extremadamente dura y violenta como es "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina".

El viernes pasado dispuse de unas horas libres. Las leonas se fueron con sus amigos al salón del comic y aproveché para ir al cine. Soy muy cinéfila y pocas veces puedo disfrutar de mi vicio en pantalla grande... en ocasiones por falta de tiempo y en otras es el dinero el que me impide ver esas películas que merecen la pena disfrutarlas en un buen cine.

Pero mi sorpresa fue al entrar en la sala. Es día de estreno y a pesar de la hora, media tarde, la sala estaba bastante llena. Con mi entrada en la mano busco el asiento y me encuentro al lado de un grupo de niños... diez o doce niños de edades comprendidas entre los 6 y 12 años más o menos.

Pienso que me he equivocado de sala y es una película apta.

Salgo.

Miro el número de la sala.

Si, es la mía.

Asombrada vuelvo a entrar y buscar mi asiento.

Y no disfruto de la película, aunque era la que esperaba ver... porque solo hago pensar como esos niños pueden asimilar unas escenas de violación bastante esplícitas... o la violencia extrema que muestra.

Y la sorpresa no termina al finalizar la película y ver como esos niños son recogidos por sus padres a la puerta del cine. ¿Realmente sabían que película han visto sus hijos? Quiero pensar que no... necesito pensar que no, que esos padres no son tan ineptos al educar a sus hijos.

Tampoco acuso al cine ¿o si? ¿las ganancias de un negocio justifican este tipo de actos?

Soy madre...

Deformación profesional.


miércoles, 14 de octubre de 2009

Nuevos sueños

No por historias y anécdotas que contar, sino por la falta de tiempo, es lo que me mantiene alejada del blog y de todos vosotros.

El nuevo jefecillo agonías, el instituto de las leonas, las primeras enfermedades del otoño, los detalles surrealistas diarios... bueno, uno de ellos si lo cuento:

fecha: 2 de octubre del año del señor 2009
hora: a media mañana.
lugar: alameda principal.

Y al salir de la reunión de presentación de la campaña de navidad, con el aire acondicionado funcionando en la sala y los abanicos a tutiplén... el calor nos sigue acompañando.

Despues de la oficina y al dirigirme camino de la parada del bus me tropiezo con el primer puesto de castañas asadas funcionando... olorcito conocido que me provoca más calor del que estoy padeciendo y sorpresa cuando un metro más allá descubro todavía abierto y con el señor dentro leyendo tranquilamente el periódico, el kiosko de helados.

¿Vosotros que elegiríais?

Pues si, había malagueños esperando su turno delante del puesto de castañas y turistas mirando los carteles de los helados ofertados.

¡¡Viva la diversidad malagueña!!

Y sobre todo los sueños a punto de cumplirse...

Cuando un buen día todos tus sueños se rompen en pedazos como un espejo, intentas recogerlos y guardarlos en una cajita, probando a recomponer tus ilusiones y esperanzas.

Luchas por esos sueños ya rotos porque no quieres que se pierdan.

Hasta el día que te das cuenta que no son necesarios especialmente, porque puedes volver a mirarte en un nuevo espejo... puedes tener nuevas ilusiones, nuevos sueños por cumplir. Aunque sigas guardando tus sueños rotos porque quieras o no, forman parte de tu pasado, esos sueños rotos te hicieron tal y como eres ahora, encerraditos en su caja, sin posibilidad de recomponerse por los pedazos que desaparecieron.

Y Ahí estoy, sonriendo a mi nueva imagen reflejada como una boba... boba enamorada por cierto y con toda la ilusión de, por fin, pelear por mis sueños nuevos... acompañada.

viernes, 2 de octubre de 2009

La poesía de Ithilien

Toca la sirena

Toca la sirena
del instituto.
¡Y yo sin libros,
yéndome a estudiar!

¿Dónde está mi lápiz,
mi bolígrafo azul,
mi libreta?

¿Dónde mi goma,
mi diccionario,
mi estuche?

¡Date prisa, mamá!
Toca la sirena
del instituto.

¿Dónde está mi clip?
Mi clip querido,
¿Dónde estará?

Toca la sirena
del instituto
¡Y yo sin clip,
yéndome a estudiar!


Poesía inspirada por "La novia" de Alberti


Nota: No he podido evitar mostraros un poquito del talento de Ithilien... y eso que solo era una actividad para clase.