lunes, 28 de junio de 2010

Cosas de ser madre

Como madre (imagino que la misma situación como padre) deseas que tu hijo no sufra. Al principio le cuidas y le das lo que necesita: comida, cuidados, cariño, protección contra las enfermedades y los accidentes.

Tu hijo crece y entonces sus necesidades cambian. Al alimento, amor, cuidados hay que añadirle la educación. Enseñarles a aprender a vivir en sociedad, a diferenciar el bien del mal, lo necesario e imprescindible de lo innecesario y prescindible. Aquí empiezan las diferencias entre unos padres de otros porque la línea de lo imprescindible y prescindible es tan subjetiva como personas distintas que somos.

Tu hijo crece sano. Nada de enfermedades complicadas ni de accidentes incurables. Es inteligente, responsable, maduro... Sus notas son inmejorables... Crees que es feliz, ha tenido una infancia sin complicaciones y esperas una adolescencia con los típicos y tópicos cambios hormonales, pero poco más.

Error.

Sientes que tu hijo sufre, lo está pasando mal, realmente mal.

Intentas recordar tu propia adolescencia, tus cambios hormonales, cambios de humor y físicos, tus ilusiones imposibles,... Pero no es lo mismo, algo está fallando y desconoces que es. No es la timidez propia de la adolescencia. No es la desilusión al darte cuenta de la imposibilidad de ciertos deseos... Te es imposible descubrir donde has fallado, porque te sientes culpable de haberle fallado.

Es tu hijo, confía en ti, eres su apoyo para encontrar su propio camino en la vida y le estás fallando, porque eres incapaz de saber que está ocurriendo.

Y así es como me siento ahora mismo, buscando, mirando hasta bajo las piedras, agobiada por ayudarla porque es mi hija y está sufriendo.

Cosas de ser madre...

jueves, 17 de junio de 2010

Evolución

Hace algún tiempo un buen amigo "desaparecido" por Barcelona desde hace algunos años, me comentó que había dejado de leer "Reinventando mi vida" porque no le gustaba la tristeza que destilaba en mis escritos.

No lo entendí, porque en ocasiones si había mucha rabia y tristeza, pero en otros momentos quería infundirme fuerza e ilusión por un futuro mejor y usaba esos artículos, en tercera persona, para ayudarme a ver mi historia desde fuera.

¿Realmente "Reinventando mi vida" era un blog triste?

Con los cambios de ubicación que ha tenido en los dos últimos años, me ha dado tiempo a releerme por completo y he visto mi evolución desde aquel ya lejano 2004.

Nostalgia por el pasado. Rabia. Tristeza (si, también está ahí) por los sueños rotos. Culpabilidad. Y también, mucha ilusión por el futuro y orgullo por mis hijas, mis leonas peleonas. Hay momentos divertidos en los que he vuelto a reír a carcajadas y momentos muy duros, en que las lágrimas no han encontrado escudo para esconderse. Pero sinceramente el porcentaje de momentos ilusionados y divertidos era mucho mayor que el de momentos tristes y dolorosos.

Entonces ¿qué? ¿Siempre encontramos excusas para cuando nos pillan en un renuncio? Para mi, en aquel momento, me hubiera servido más un: "no he tenido tiempo" o mejor un: "vemos la vida de manera muy distinta"... lo más divertido del asunto es que jamás le pregunté si me leía o no, fue su respuesta automática al típico "¿cómo estás?" que haces cuando llevas mucho tiempo sin ver a alguien.

Y todo esto viene a cuento, porque hace ya algunos años que ese amigo desapareció de mi vida. Lógico teniendo en cuenta nuestra diferencia generacional, los distintos objetivos en la vida y el egoísmo de la juventud...

Reinventado mi vida es como su nombre indica, mi manera de ver la vida y últimamente ha pasado a ser un blog relajado... mucho... porque disfruto de cada instante de mi vida en este momento. Siento no teneros más informados, pero los días se pasan con una sonrisa en la cara mirando unos ojos que también sonríen... los días se pasan viendo crecer a dos leonas que siguen peleando, como adolescentes que son.... los días se pasan organizando un futuro... en fin... como la vida misma.

jueves, 3 de junio de 2010

3 de junio, 2010

00:01 Recibo mi primera felicitación del día de parte de Monty.

07:15 suena del despertador.

07:16 Felicitación de Ithilien.

10:05 Segunda felicitación de Monty. Salgo para la oficina.

11:15 Llego a la oficina. Mi jefe me ha citado para las 11:30. Espero...

Y espero...

Y sigo esperando...

Y más de lo mismo, empiezo a sentirme algo enfadada con mi jefe.

12:40 Por fin mi jefe me atiende.

13:15 Por primera vez en mi vida (y espero que no sirva de precedente) siento la necesidad de desear que mi jefe pierda su empleo. Sus errores están empezando a provocar que mi sueldo sea inferior al no cumplir bien su trabajo. Mi enfado llega al máximo al enterarme, por una administrativo, que él me ha culpado por su error garrafal en determinado tema. Menos mal que dispongo de pruebas, con fechas y firma, de que yo hice mi trabajo a tiempo, hace un mes... ha sido él quien no ha cumplido con su parte.

13:20 Salgo de la oficina, con el problema resuelto... 5 minutos ha tardado la administrativo en resolvérmelo... 29 días ha tardado mi jefe en no hacer absolutamente nada en ese tema.

13:50 Camino de casa, recibo llamada de teléfono. Felicitación de mi madre.

14:30 Llego a casa, un enorme ramo de rosas me está esperando, con una preciosa tarjeta y una promesa... Me emociono. Amo a Monty

Pasa el día tranquilo. Recibo más felicitaciones de amigos y amigas desde muy lejos.

19:10 Salgo con Monty ha tomar un granizado de café en la heladería. Allí recibo otro regalo de cumpleaños, efectivo el sábado.

19:50 Tengo trabajo pendiente, así que salgo a hacerlo. Vuelvo a casa a la hora de la cena.

22:05 Después de cenar, me cantan el cumpleaños feliz. Soplo unas velas con el número 43 sobre una riquísima tarta de helado. En familia, mi familia. Hace tantos años que no soplaba unas velas sobre una tarta que vuelvo a emocionarme.

3 de junio del 2010... Un día perfecto, a pesar de un jefecillo agonías.