Un veintiocho de febrero
se rompió el velo.
Un veintiocho de febrero
fue tu llanto primero
Llegaste al mundo
casi en día bisiesto.
La luna apareció
y a tu carita, sonrió.
Que momento más entrañable
que instante más humano,
tus ojos grises abiertos
y al aire tu pequeña mano.
De alegría lloraba
de contenta, reía,
te miraba y remiraba
y mirando me quedaría.
Tan pequeña y tan menuda
en mis brazos te acunaba,
no encuentro como decir
todo lo que ya te amaba.
De tus ojos curiosos
emanaba tanta dulzura
que el corazón se me abre
que el alma se me desnuda.
Cuando pronuncio tu nombre
pienso en música y poesía.
Lo trajo el viento una tarde
yo oí como lo decía.
A mi pequeña hija, en su treceavo cumpleaños.
sábado, 28 de febrero de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
Ya lo sé todo
Ithilien le gusta pasear con su madre, despacito, hablan, comentan, se pregunta, se responden... Hay mucha camadería entre ellas en esos momentos en que ella no protesta por todo y Wen no se desespera por sus enfados.
- Mira mami, ahí, tras las plantas, hay gatitos.
La pequeña se acerca y mira a través de un seto de un pequeño jardincito entre calles. Su madre ve a lo lejos a un cachorrito de poco más de 3 meses juguetear con una flor a la que da zarpazos y se aleja de la planta cuando ésta se acerca al tocarla.
- Mami, hay dos gatos jugando, pero uno es muy vago, está tumbado sobre otro.
- Uis...
Wen se imagina lo que está pasando, se acerca y mira.
- Creo que no están jugando Ithilien.
- Ah, ya.
- ¿Ya? ¿ya qué?
- Que ya sé lo que están haciendo, más gatitos.
Sorprendida por la respuesta, Wendeling mira a su hija.
- ¿Y cómo sabes tu eso?
- Mami, que tengo 11 años, yo ya lo sé todo.
Y siguen adelante, para no molestar mucho a la pareja de gatos que juegan a hacer más gatitos.
- Mira mami, ahí, tras las plantas, hay gatitos.
La pequeña se acerca y mira a través de un seto de un pequeño jardincito entre calles. Su madre ve a lo lejos a un cachorrito de poco más de 3 meses juguetear con una flor a la que da zarpazos y se aleja de la planta cuando ésta se acerca al tocarla.
- Mami, hay dos gatos jugando, pero uno es muy vago, está tumbado sobre otro.
- Uis...
Wen se imagina lo que está pasando, se acerca y mira.
- Creo que no están jugando Ithilien.
- Ah, ya.
- ¿Ya? ¿ya qué?
- Que ya sé lo que están haciendo, más gatitos.
Sorprendida por la respuesta, Wendeling mira a su hija.
- ¿Y cómo sabes tu eso?
- Mami, que tengo 11 años, yo ya lo sé todo.
Y siguen adelante, para no molestar mucho a la pareja de gatos que juegan a hacer más gatitos.
sábado, 14 de febrero de 2009
Dedicado
Hoy, mientras me paseaba por mis lecturas habituales en los blogs que sigo, tropecé con un comentario que me produjo una enorme tristeza... lo he escuchado en tantas ocasiones que pensé que no me importaría, pero sigue molestándome.
"Bah... yo no creo en el día de S. Valentín, solo es comercial y yo no soy detallista"
No ser detallista implica no creer en S. Valentín. Ni en un cumpleaños, ni creer en un aniversario.
No ser detallista implica olvidar que amas, demostrar con una sonrisa o una caricia que la/lo tienes en tu mente constantemente.
No ser detallista implica no demostrar que ella/él es especial constantemente para ti. No decir un te amo antes de dormir o al despertar, no mirar embobado como respira.
No ser detallista impide que tus ojos sonrían al verla/verle.
Hay días, como el de hoy, el día de S. Valentín en que me gustaría dar un buen guantazo emocional a tantos/tantas que no son detallistas. No es necesario comprar el diamante más feo y gordo, ni las tropecientas mil rosas u orquídeas última moda, ni ir al restaurante más caro o al hotel más ostentoso para demostrar a tu pareja que lo amas. Solo decirle que lo amas con toda tu alma, que quieres estar a su lado siempre, que para ti es la única persona con la que quieres estar... tal y como lo haces cada día, pero claro... si no eres detallista, para qué...
Dedicado a tantos roñosos/roñosas que no son detallistas ni creen en S. Valentín.
Yo si creo en S. Valentín y lo grito a los cuatro vientos. Te amo gatito. Felicidades por nuestro día.
"Bah... yo no creo en el día de S. Valentín, solo es comercial y yo no soy detallista"
No ser detallista implica no creer en S. Valentín. Ni en un cumpleaños, ni creer en un aniversario.
No ser detallista implica olvidar que amas, demostrar con una sonrisa o una caricia que la/lo tienes en tu mente constantemente.
No ser detallista implica no demostrar que ella/él es especial constantemente para ti. No decir un te amo antes de dormir o al despertar, no mirar embobado como respira.
No ser detallista impide que tus ojos sonrían al verla/verle.
Hay días, como el de hoy, el día de S. Valentín en que me gustaría dar un buen guantazo emocional a tantos/tantas que no son detallistas. No es necesario comprar el diamante más feo y gordo, ni las tropecientas mil rosas u orquídeas última moda, ni ir al restaurante más caro o al hotel más ostentoso para demostrar a tu pareja que lo amas. Solo decirle que lo amas con toda tu alma, que quieres estar a su lado siempre, que para ti es la única persona con la que quieres estar... tal y como lo haces cada día, pero claro... si no eres detallista, para qué...
Dedicado a tantos roñosos/roñosas que no son detallistas ni creen en S. Valentín.
Yo si creo en S. Valentín y lo grito a los cuatro vientos. Te amo gatito. Felicidades por nuestro día.
lunes, 9 de febrero de 2009
Tengo un defecto
Tengo un defecto.
Bueno, tengo muchos, pero hoy hablo de uno en particular. Me gusta, aunque no lo disfruto, darle muchas vueltas a la cabeza a determinados temas.
Intento dar una imagen de seguridad en mi. Tomo mis decisiones y me atengo a ellas, pero eso no impide que una y otra vez, vuelva a lo mismo.
Hoy en día tengo mi vida encauzada, sé lo que quiero y como lo quiero. Sé que en unos meses, por fin, estaré con él y no volverá a marcharse. Que no volveré a estar sola para tomar mis decisiones... y eso me hace feliz... pero no me impide pensar que tal vez pueda ocurrir algo y todo se vaya al traste. Y vuelvo una y otra vez al tema, pensando posibles problemas y si ocurrieran, como intentar solucionarlos. Eso consigue que no pueda disfrutar de mi momento al completo.
No quiero psicoanalizarme, pero no puedo evitar pensar que mi experiencia me dice que la vida jamás es sencilla, las miles de complicaciones que pueden amargártela están ahí, esperándo encontrarte.
Tal y como dice el gatito:
- Estoy escuchando ya el run-run de tus neuronas. Déjalas descansar un rato, todo saldrá bien.
Y aunque quiero creerle, aunque sé que será así... ahí siguen mis miedos.
Tengo un defecto.
Bueno, tengo muchos, pero tal vez éste en particular consigue que no disfrute al completo de mi felicidad actual.
Bueno, tengo muchos, pero hoy hablo de uno en particular. Me gusta, aunque no lo disfruto, darle muchas vueltas a la cabeza a determinados temas.
Intento dar una imagen de seguridad en mi. Tomo mis decisiones y me atengo a ellas, pero eso no impide que una y otra vez, vuelva a lo mismo.
Hoy en día tengo mi vida encauzada, sé lo que quiero y como lo quiero. Sé que en unos meses, por fin, estaré con él y no volverá a marcharse. Que no volveré a estar sola para tomar mis decisiones... y eso me hace feliz... pero no me impide pensar que tal vez pueda ocurrir algo y todo se vaya al traste. Y vuelvo una y otra vez al tema, pensando posibles problemas y si ocurrieran, como intentar solucionarlos. Eso consigue que no pueda disfrutar de mi momento al completo.
No quiero psicoanalizarme, pero no puedo evitar pensar que mi experiencia me dice que la vida jamás es sencilla, las miles de complicaciones que pueden amargártela están ahí, esperándo encontrarte.
Tal y como dice el gatito:
- Estoy escuchando ya el run-run de tus neuronas. Déjalas descansar un rato, todo saldrá bien.
Y aunque quiero creerle, aunque sé que será así... ahí siguen mis miedos.
Tengo un defecto.
Bueno, tengo muchos, pero tal vez éste en particular consigue que no disfrute al completo de mi felicidad actual.
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