O la época adolescente, con las miles de dudas adosadas a las miles de preguntas que una misma se hacía. Ya ni eran necesario los adultos para sentirme mal por ser incapaz de elegir una respuesta que me satisfaciera.
Y de joven, cuando por fin te enamoras ¿será una buena pareja? ¿y un buen padre? ¿sabré resolver los problemas que se me planteen cuando sea madre? ¿cómo debo actuar?
Pero las preguntas están ahí y en muchas ocasiones, da igual la respuesta, el hecho de que te las planteen o simplemente imaginarlas, influye en nuestra vida y nuestras decisiones. No importa lo que se conteste o te contesten, sino la existencia de esa duda.
¿En cuántas ocasiones la respuesta a una pregunta depende el futuro inmediato de tu vida?
Así que hoy me duelen los labios de mordérmelos, el corazón me va a mil y las mariposas del estómago se han convertido en enormes gaviotas que me hacen daño al revolotear.
Actualizado 31-12-2008:
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¡¡¡¡SI!!!!
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Feliz año nuevo a todos, se os quiere.