Cuando mi madre
llegó a casa, asumí tener algún pequeño encontronazo. Aunque tenemos caracteres muy similares, nuestras
prioridades con respecto a llevar un hogar chocan bastante.
Ella no se siente bien si la casa no tiene las camas hechas, los cacharros fregados justo después de terminar de comer, el suelo barrido, el polvo quitado, el suelo fregado y baño y cocina relucientes y sin un microbio
a la vista. ¿Traducción? Antes de salir por la mañana al trabajo, tengo que tener la casa reluciente y ordenada, porque si me descuido, tengo a mi madre, muleta en mano... más bien en las dos manos, porque usa dos muletas, intentando mover los sofás para fregar el suelo. Así que toca madrugón si no quiero ver una cara larga todo el día, y sentir que le duele más la rodilla por el sobreesfuerzo.
Hace algunos años... bastantes. Wendeling estudiante vive en casa de sus padres. Es época de exámenes y está preparando el próximo de biología, que aunque relativamente fácil, son muchos datos a memorizar.
- ¡Wen!... ¡Wendeling!
- ¿Si mamá? Estoy en mi habitación.
- Hoy toca limpiar el salón de casa.
- Mamá, estoy estudiando, tengo un examen.
- Ese no es mi problema Wen.
- Mamá, necesito estudiar.
- Te he dicho que ese no es mi problema. Hay que limpiar el salón de casa y necesito ayuda.
- ¿Y por qué no te echa una mano mi hermano? Está leyendo un tebeo y no tiene nada que hacer.
- Tu hermano es un hombre y en esta casa, mientras yo esté viva y haya una mujer, un hombre no coge una escoba...
La discusión sigue durante unos minutos más. Al final Wendeling, castigada, deja sus apuntes y se pone a limpiar el salón de casa... a fondo... antes de terminar con un castigo y un cabreo mayor todavía.
Meses después del episodio anterior. Lunes por la mañana, justo antes de ir a clase, una Wendeling estudiante busca desesperada el último trabajo de Filosofia sobre
J. P. Sartre que viene realizando en los últimos meses. El domingo por la noche, cuando regresó de una salida con las amigas, se encontró su habitación ordenada, pero no echó en falta nada... esta mañana, por más que busca entre sus apuntes, libretas, libros y carpetas, no encuentra el trabajo que tiene que entregar en un par de horas. Su madre está dormida y le da apuro despertarla para preguntarle... aunque finalmente lo hace, si sale más tarde llegará tarde a la primera clase de la mañana.
- Mamá... mami... ¿dónde pusistes el trabajo que dejé sobre la mesa de mi habitación?
- ¿Uhmmm? ¿Qué quieres Wen?
- Los papeles que estaban en la mesa de estudio ¿dónde los pusistes?
- Tenías la mesa echa un asco, te tiré todos los papeles que tenías usados y revueltos.
- ¿¿¿¿¡¡¡¡QUÉ!!!???? ¡MAMÁ, TENÍA QUE ENTREGARLOS HOY!
- No grites Wendeling.
- Mamá, es un trabajo que tengo que entregar hoy, llevo meses preparándolo...
- Pues si fueras más ordenada...
Y Wendeling tuvo que perder varias clases, intentando, de memoria, volver a escribir el trabajo para no suspender la asignatura. Finalmente consiguió un aprobado y una regañina de su profesor, que esperaba mucho más de ella, por culpa de la obsesión de su madre por la limpieza y el orden dentro de casa.
Actualmente, más concretamente, en el día de hoy, siete de diciembre del dos mil
cero cero siete,
la vida sigue igual... cuando, al volver de la compra, me encuentro a mi madre que está limpiando mi mesa de trabajo.
- ¿Mamá? ¿qué haces?
- Pues que tienes la mesa echa una porquería, cualquiera que entre y la vea, va a pensar que eres una guarra, con tanto papelito dejado ahí, como si tal cosa.
- ¡¡¿Mamá?!! ¿Y todo lo que tenía sobre la mesa?
- No te preocupes, no he tirado nada, lo tienes ahí, sobre el sofá.
Y al asomarme al sofá, me encuentro todo... si todo... al mogollón... fichas de clientes por pedir junto a fichas de clientes con pedido ya realizado y fichas con clientes de baja o altas nuevas. Recibos para cobrar con tarjeta mezclados con recibos para cobrar por banco y recibos para cobro en mano, Recibos ya cobrados juntos a recibos por cobrar, fichas, pedidos, facturas, todo revuelto.
Un día de trabajo perdido, tres horas intentando recordar, a memoria, si tal cliente ha realizado pedido o me toca llamarlo, si tal cliente es para visitar o ya lo he visto,... tres horas intentando recordar, a memoria, si esta factura es para cobrar en mano o llevarla al banco, o si ya la he cobrado... Y las visitas programadas para hoy, suspendidas... por la obsesión por la limpieza y el orden de mi madre...
Nota: cuestión de preferencias, ya se sabe...Aclaración: A tenor de los comentarios, salvo en ese pequeño aspecto de preferencias en la limpieza de una casa, mi madre y yo nos llevamos muy bien.