La vida merece vivirse en días como hoy, al ver la sonrisa con la que tu amiga te presenta a su hija Irina, de diecinueve meses y recién llegada de Ucrania.
La vida merece vivirse en días como hoy, al ver el orgullo con que la hermana de Irina, Tamila de tres años y medio y nacida en Cuba, enseña a su nueva hermanita a conocidos y desconocidos.
La vida merece vivirse en días como hoy, cuando ves la alegría y fortaleza, en que una madre soltera emprende la vida con sus dos hijas adoptadas y sin ayuda externa.
Y es que la vida merece la pena vivirse, aunque sólo sea por ver la sonrisa de un niño.
viernes, 30 de junio de 2006
jueves, 29 de junio de 2006
Conclusiones
Conclusiones a unas horas de diálogo entre varias madres, sentadas en un banco de un parque cualquiera y con un ojo atento a las travesuras de sus pequeños:
"En ocasiones no vemos que la persona que más nos ama es la más cercana a nosotros. En otros momentos nos negamos a verlas. ¿Qué nos impulsa a buscar el amor en lugares lejanos y no mirar alrededor nuestro?"
Aunque no todo es filosofía barata, en otros momentos se adereza la conversación con proyectos de vacaciones, problemas con los hijos y chismorreos varios entre vecinos y conocidos.... todo eso mientras se comen pipas y se dan besitos curativos a rodillas heridas de pequeños.
Y después nos llaman el sexo débil...
"En ocasiones no vemos que la persona que más nos ama es la más cercana a nosotros. En otros momentos nos negamos a verlas. ¿Qué nos impulsa a buscar el amor en lugares lejanos y no mirar alrededor nuestro?"
Aunque no todo es filosofía barata, en otros momentos se adereza la conversación con proyectos de vacaciones, problemas con los hijos y chismorreos varios entre vecinos y conocidos.... todo eso mientras se comen pipas y se dan besitos curativos a rodillas heridas de pequeños.
Y después nos llaman el sexo débil...
miércoles, 28 de junio de 2006
Esperando al hombre perfecto
- No voy a volver a amar a nadie igual.
- Lo sé, no lo harás.
S. mira muy seria a su amiga.
- C*ño Wen, que bruta eres, no esperaba que me dijeras eso.
- ¿Y qué esperabas? ¿Qué te dijera que el amor te espera a la vuelta de la esquina y que volveras a enamorarte y hacer las mismas tonterías? Si quieres oir eso, no hables conmigo. Tienes ya cuarenta y tres años y no voy a usar psicología de adolescentes contigo.
- Claro, como tu has encontrado a un hombre que te quiera a pesar de todo.
- ¿A pesar de todo?
- Sí, tu has tenido mucha suerte... pero a mi ¿quién me va a querer teniendo cuarenta y tres años y dos hijos?
- No tiene nada que ver ni con la edad ni con tener hijos, sino con saberse aceptar uno mismo y aceptar a los demás... porque como sigas buscando al superhombre ideal...
- Doña Perfecta.
- No es eso S. A ver... nunca volverás a amar a otra persona de la misma manera, porque evolucionamos constantemente. Así que cada vez que se siente el amor, es de manera diferente, porque no somos la misma persona, porque nuestras experiencias previas nos han hecho evolucionar. Eso no quiere decir que no amemos más o menos... o que sea más o menos intenso, sino que amamos distinto. Yo no sé si hace diez años me hubiera enamorado de forma tan intensa como siento hoy... pero lo que si sé, es que amo y siento y pienso amar y sentir en cada momento.
- ¡Qué fácil lo ves todo! Como has tenido tanta suerte...
- Tal vez he tenido suerte porque intento ver y sentir el lado bueno en cada circunstancia. No todos los hombres son iguales como tú crees (empezar así una relación es catastrófico)... ni todas las mujeres. La suerte hay que trabajársela. Si te quedas sentada esperando a que el superhombre ideal venga a buscarte... quizás aparezca el hada madrina.
Y la conversación termina cuando llega el hijo de S. llorando porque se ha caído del tobogán:
- Éste es el hombre de mi vida... éste es el único hombre que me querrá siempre...
Nota: Quizás S. tenga razón y quizás yo he tenido muchísima suerte, aunque hoy por hoy siento que esa suerte he sabido trabajármela, que he tenido los ojos abiertos y he querido sentir cada momento que vivo... que he querido levantarme después de cada caída y he creído en mi. He tenido suerte porque no me he quedado en el banco esperando...
- Lo sé, no lo harás.
S. mira muy seria a su amiga.
- C*ño Wen, que bruta eres, no esperaba que me dijeras eso.
- ¿Y qué esperabas? ¿Qué te dijera que el amor te espera a la vuelta de la esquina y que volveras a enamorarte y hacer las mismas tonterías? Si quieres oir eso, no hables conmigo. Tienes ya cuarenta y tres años y no voy a usar psicología de adolescentes contigo.
- Claro, como tu has encontrado a un hombre que te quiera a pesar de todo.
- ¿A pesar de todo?
- Sí, tu has tenido mucha suerte... pero a mi ¿quién me va a querer teniendo cuarenta y tres años y dos hijos?
- No tiene nada que ver ni con la edad ni con tener hijos, sino con saberse aceptar uno mismo y aceptar a los demás... porque como sigas buscando al superhombre ideal...
- Doña Perfecta.
- No es eso S. A ver... nunca volverás a amar a otra persona de la misma manera, porque evolucionamos constantemente. Así que cada vez que se siente el amor, es de manera diferente, porque no somos la misma persona, porque nuestras experiencias previas nos han hecho evolucionar. Eso no quiere decir que no amemos más o menos... o que sea más o menos intenso, sino que amamos distinto. Yo no sé si hace diez años me hubiera enamorado de forma tan intensa como siento hoy... pero lo que si sé, es que amo y siento y pienso amar y sentir en cada momento.
- ¡Qué fácil lo ves todo! Como has tenido tanta suerte...
- Tal vez he tenido suerte porque intento ver y sentir el lado bueno en cada circunstancia. No todos los hombres son iguales como tú crees (empezar así una relación es catastrófico)... ni todas las mujeres. La suerte hay que trabajársela. Si te quedas sentada esperando a que el superhombre ideal venga a buscarte... quizás aparezca el hada madrina.
Y la conversación termina cuando llega el hijo de S. llorando porque se ha caído del tobogán:
- Éste es el hombre de mi vida... éste es el único hombre que me querrá siempre...
Nota: Quizás S. tenga razón y quizás yo he tenido muchísima suerte, aunque hoy por hoy siento que esa suerte he sabido trabajármela, que he tenido los ojos abiertos y he querido sentir cada momento que vivo... que he querido levantarme después de cada caída y he creído en mi. He tenido suerte porque no me he quedado en el banco esperando...
martes, 27 de junio de 2006
Probabilidades
Me gustaría poder calcular el porcentaje estadístico de que se pueda dar en un día:
- Quedarte sin gas y recordar que no has rellenado la bombona que tienes de reserva.
- Que la llave de paso del agua para tu vivienda decida jubilarse y la forma de llamar la atención sea empezar a soltar agua.
- Que el único fontanero que decide acudir (después de más de diez llamadas a distintos profesionales), te diga, antes de ver la avería, que te va a cobrar mínimo ciento cincuenta euros por la visita.
- Que la jubilación de la llave de paso y posterior selección de llave sustitutoria termine por costarte ciento ochenta y cuatro euros.
- Que todo este trabajo termine en una pequeña inundación de tu cocina.
- Que la inundación de la cocina termine por mojar un enchufe y hacer saltar el cuadro eléctrico.
- Que en un mismo día te quedes sin gas, sin agua y sin electricidad durante varias horas.
Porque os aseguro que si lo llego a saber, hoy compro loteria, seguro que tengo más probabilidades de que me toque.
Por cierto, el equipo español se quedó fuera del mundial.
- Quedarte sin gas y recordar que no has rellenado la bombona que tienes de reserva.
- Que la llave de paso del agua para tu vivienda decida jubilarse y la forma de llamar la atención sea empezar a soltar agua.
- Que el único fontanero que decide acudir (después de más de diez llamadas a distintos profesionales), te diga, antes de ver la avería, que te va a cobrar mínimo ciento cincuenta euros por la visita.
- Que la jubilación de la llave de paso y posterior selección de llave sustitutoria termine por costarte ciento ochenta y cuatro euros.
- Que todo este trabajo termine en una pequeña inundación de tu cocina.
- Que la inundación de la cocina termine por mojar un enchufe y hacer saltar el cuadro eléctrico.
- Que en un mismo día te quedes sin gas, sin agua y sin electricidad durante varias horas.
Porque os aseguro que si lo llego a saber, hoy compro loteria, seguro que tengo más probabilidades de que me toque.
Por cierto, el equipo español se quedó fuera del mundial.
lunes, 26 de junio de 2006
Natural
Aunque no queramos, todos, absolutamente todos, caemos en las comparaciones... odiosas comparaciones. Normalmente nos hace sentir mejor, porque obviamente, si somos nosotros los que comparamos, veremos la paja en el ojo ajeno.
En mi círculo cercano, no soy la única persona que ha dejado de tener pareja. Cada uno lo ha aceptado más o menos conforme a su carácter. Pero si me sorprende no la facilidad, sino la naturalidad con que han aceptado mis hijas la separación de sus padres. Cuando veo los problemas que tienen los hijos de mis amigos, los tiras y aflojas de los padres usando a los pequeños, sin darse cuenta de todo el daño que le ocasionan a éstos por satisfacer el propio ego... el soy más que tú y mira el daño que te hago... por eso me siento enormemente orgullosa tanto del padre de mis hijas como de mi misma, por haber conseguido que hayan aceptado nuestra separación como algo natural.
Orgullosa de mis hijas, porque entienden como algo natural (y sí, me estoy repitiendo) no solo que sus padres ya no estén juntos, sino que cada uno de ellos pueda tener una nueva pareja.
Y no tengo más que sonreir (me costó mucho aguantar la carcajada), cuando la pequeña me preguntó, después de una conversación sobre parejas, novios y bodas:
- Mami, cuando te cases con tu novio ¿cómo tendré que llamarle? ¿Papidrastro?
En mi círculo cercano, no soy la única persona que ha dejado de tener pareja. Cada uno lo ha aceptado más o menos conforme a su carácter. Pero si me sorprende no la facilidad, sino la naturalidad con que han aceptado mis hijas la separación de sus padres. Cuando veo los problemas que tienen los hijos de mis amigos, los tiras y aflojas de los padres usando a los pequeños, sin darse cuenta de todo el daño que le ocasionan a éstos por satisfacer el propio ego... el soy más que tú y mira el daño que te hago... por eso me siento enormemente orgullosa tanto del padre de mis hijas como de mi misma, por haber conseguido que hayan aceptado nuestra separación como algo natural.
Orgullosa de mis hijas, porque entienden como algo natural (y sí, me estoy repitiendo) no solo que sus padres ya no estén juntos, sino que cada uno de ellos pueda tener una nueva pareja.
Y no tengo más que sonreir (me costó mucho aguantar la carcajada), cuando la pequeña me preguntó, después de una conversación sobre parejas, novios y bodas:
- Mami, cuando te cases con tu novio ¿cómo tendré que llamarle? ¿Papidrastro?
viernes, 23 de junio de 2006
Último día
Último día de clase, hora de salida del colegio... niños corriendo, estampida... gritos...
-¡¡¡Vacaciones!!!
Y la sorpresa de Wen cuando se encuentra con un grupo de niños, la clase al completo de su hija Ithilien, quien más quien menos, llorando o a punto de hacerlo.
- ¿Pero que os pasa?
- Pues que empiezan las vacaciones.
Y es entonces cuando se da cuenta que el profesor está con ellos, despidiéndose uno a uno... consolándolos, animándolos, pero él tampoco puede evitar que algunas lágrimas se escapen de sus ojos.
Después de cuarenta años dando clases, D. Miguel se jubila... esta ha sido su última clase, sus últimos niños y al igual que ellos, le cuesta irse.
Ha sido un buen profesor y sorprende que después de tanto tiempo, siga teniendo ese carisma para los niños, para incitarlos a aprender a querer saber más.
"Suerte D. Miguel. Tus niños no te olvidarán". Piensa Wen mientras lo ve irse, con Ithilien agarrada a su mano preguntándole a su madre si volverá algún día.
- Claro que si, le he escuchado deciros que el curso que viene, pasará a veros. Vamos mujer, que estamos en vacaciones.
- Si mami, quedan ochenta y seis días para que empiece el curso que viene.
- ¡Ochenta y seis días para pasarlo bien! Tenemos que organizarnos, que este verano vamos a hacer muchas cosas.
Y la vida continua...
-¡¡¡Vacaciones!!!
Y la sorpresa de Wen cuando se encuentra con un grupo de niños, la clase al completo de su hija Ithilien, quien más quien menos, llorando o a punto de hacerlo.
- ¿Pero que os pasa?
- Pues que empiezan las vacaciones.
Y es entonces cuando se da cuenta que el profesor está con ellos, despidiéndose uno a uno... consolándolos, animándolos, pero él tampoco puede evitar que algunas lágrimas se escapen de sus ojos.
Después de cuarenta años dando clases, D. Miguel se jubila... esta ha sido su última clase, sus últimos niños y al igual que ellos, le cuesta irse.
Ha sido un buen profesor y sorprende que después de tanto tiempo, siga teniendo ese carisma para los niños, para incitarlos a aprender a querer saber más.
"Suerte D. Miguel. Tus niños no te olvidarán". Piensa Wen mientras lo ve irse, con Ithilien agarrada a su mano preguntándole a su madre si volverá algún día.
- Claro que si, le he escuchado deciros que el curso que viene, pasará a veros. Vamos mujer, que estamos en vacaciones.
- Si mami, quedan ochenta y seis días para que empiece el curso que viene.
- ¡Ochenta y seis días para pasarlo bien! Tenemos que organizarnos, que este verano vamos a hacer muchas cosas.
Y la vida continua...
jueves, 22 de junio de 2006
Años a toda velocidad
- Mami, mami... ¿A qué edad los años empiezan a cumplirse más rápido?
- Cuando te haces adulto.
- ¿Y eso cuándo es?
- Pues sobre los veinticinco.
- Uff... ¡menos mal! todavía me queda.
"Si hija, a ti todavía te quedan años para disfrutarlos... los míos han descubierto la aceleración continua."
- Cuando te haces adulto.
- ¿Y eso cuándo es?
- Pues sobre los veinticinco.
- Uff... ¡menos mal! todavía me queda.
"Si hija, a ti todavía te quedan años para disfrutarlos... los míos han descubierto la aceleración continua."
miércoles, 21 de junio de 2006
No es lo mismo
Ayer Elvira hablaba de las atracciones eléctricas que se producen en determinadas relaciones. Quien más quien menos ha sentido en alguna ocasión, como, sin conocer a la persona, sentía la necesidad de estar con ella.
Hay quien le llama flechazos. Hay quien dice que son amores pasionales.
Pero igual que surgen, con esa fuerza y pasión, suelen quemarse... terminan tan rápido que no has tenido tiempo a reaccionar, a adaptarte cuando ya sientes la desazón del final.
Como persona pasional que soy, he llegado a sentir ese amor, pero el miedo al daño que sabía iba a causarme, me ha impedido disfrutarlo al máximo.
Como bien comenté a Elvira, prefiero los amores paso a paso.
Me sorprendió el comentario de Amaranta en ese post:
"No entiendo el amor sin esa fuerza eléctica que te atrae y te lleva a hacer locuras. El amor sin locuras para mi no es lo mismo."
Y su respuesta a una pregunta mía:
"Para mi el amor que conlleva esa fuerza eléctrica es aquel que te impulsa a todo, a dar todo por vivirlo. Estoy de acuerdo contigo en que el amor que te lleva pasito a pasito suele ser mucho más consistente, más duradero. Sin embargo le falta locura, en mi opinión, claro. Te digo que creo que el de pasito a pasito no conlleva esa locura y creo solo, porque soy incapaz de dejarme llevar por los pasitos, así que no puedo hablar por experiencia. ¿Es eso a lo que querías que contestara?."
Quería responderle más extensamente que en un simple comentario.
Amor es darlo todo, no importa como hayas llegado a él, si amas, te entregas, jamás entendí a los amores egoistas que sólo exigen. ¿Quién impone las reglas al amor? ¿Dónde dice que un amor al que has llegado paso a paso, no sea un amor pasional en el que no se cometen "locuras"?
Me gustaría saber que entiende la gente por locuras amorosas, porque os aseguro que yo las he cometido... y si necesito a mi pareja... esa pareja que me ha enamorado paso a paso... en un momento determinado, no me cuesta nada demostrárselo esté donde esté e importándome nada, las personas que me estén observando.
¿Qué el amor pasional tiene el morbo de no saber cuando será ese fin inminente que esperas mientras el amor pasito a paso, tienes la seguridad que esa persona te ama? Tal vez... quizás esa sea la razón de la seguridad del amor de la otra persona, de su entrega hacia ti, de la generosidad... porque amor también es compartir.
Por esas razones y algunas más, me quedo con ese amor en el que has ido recorriendo la senda poco a poco, con una persona a tu lado, pero esa razón no ha impedido que sientas la electricidad de una atracción física, la pasión amorosa, los deseos de locuras junto a ella... porque amas y te aman... Y es ahora Amaranta, cuando yo digo que no entiendo tu forma de vivir el amor, hay muchas formas de amar y yo me quedo con ésta.
Y por si alguien todavía lo duda: Amo al amigo que siempre estuvo a mi lado apoyándome, amo a la persona que me ofreció toda su ayuda (y la generosidad al darmela) sin conocerme, amo la fuerza de su empujón para que siguiera adelante, amo la forma de su mirada incluso cuando él me sabía enamorada de otra persona, amo su declaración de amor, amo su timidez ante el primer beso, amo cada vez que me ha dejado llorar sobre su pecho, amo cada momento en que se ha apoyado en mi para seguir avanzando ante las piedras del camino, amo cada vez que ha hecho suyo un sueño mío, amo la ilusión por el futuro, amo la tranquilidad de su amor, de su entrega, de sus demostraciones de cariño, de sus mimos. Amo sus demostraciones pasionales (y sexuales) en los momentos más insospechados, amo su mejillas sonrosadas cada vez que le meto mano, amo cuando me sorprende, amo cuando lo sorprendo, amo su sonrisa, amo cuando me hace reir, amo cuando lo sueño, amo cuando lo siento...
Y que alguien sea capaz de demostrarme que mi amor pasito a paso "no es lo mismo" que el amor pasional de Amaranta.
Hay quien le llama flechazos. Hay quien dice que son amores pasionales.
Pero igual que surgen, con esa fuerza y pasión, suelen quemarse... terminan tan rápido que no has tenido tiempo a reaccionar, a adaptarte cuando ya sientes la desazón del final.
Como persona pasional que soy, he llegado a sentir ese amor, pero el miedo al daño que sabía iba a causarme, me ha impedido disfrutarlo al máximo.
Como bien comenté a Elvira, prefiero los amores paso a paso.
Me sorprendió el comentario de Amaranta en ese post:
"No entiendo el amor sin esa fuerza eléctica que te atrae y te lleva a hacer locuras. El amor sin locuras para mi no es lo mismo."
Y su respuesta a una pregunta mía:
"Para mi el amor que conlleva esa fuerza eléctrica es aquel que te impulsa a todo, a dar todo por vivirlo. Estoy de acuerdo contigo en que el amor que te lleva pasito a pasito suele ser mucho más consistente, más duradero. Sin embargo le falta locura, en mi opinión, claro. Te digo que creo que el de pasito a pasito no conlleva esa locura y creo solo, porque soy incapaz de dejarme llevar por los pasitos, así que no puedo hablar por experiencia. ¿Es eso a lo que querías que contestara?."
Quería responderle más extensamente que en un simple comentario.
Amor es darlo todo, no importa como hayas llegado a él, si amas, te entregas, jamás entendí a los amores egoistas que sólo exigen. ¿Quién impone las reglas al amor? ¿Dónde dice que un amor al que has llegado paso a paso, no sea un amor pasional en el que no se cometen "locuras"?
Me gustaría saber que entiende la gente por locuras amorosas, porque os aseguro que yo las he cometido... y si necesito a mi pareja... esa pareja que me ha enamorado paso a paso... en un momento determinado, no me cuesta nada demostrárselo esté donde esté e importándome nada, las personas que me estén observando.
¿Qué el amor pasional tiene el morbo de no saber cuando será ese fin inminente que esperas mientras el amor pasito a paso, tienes la seguridad que esa persona te ama? Tal vez... quizás esa sea la razón de la seguridad del amor de la otra persona, de su entrega hacia ti, de la generosidad... porque amor también es compartir.
Por esas razones y algunas más, me quedo con ese amor en el que has ido recorriendo la senda poco a poco, con una persona a tu lado, pero esa razón no ha impedido que sientas la electricidad de una atracción física, la pasión amorosa, los deseos de locuras junto a ella... porque amas y te aman... Y es ahora Amaranta, cuando yo digo que no entiendo tu forma de vivir el amor, hay muchas formas de amar y yo me quedo con ésta.
Y por si alguien todavía lo duda: Amo al amigo que siempre estuvo a mi lado apoyándome, amo a la persona que me ofreció toda su ayuda (y la generosidad al darmela) sin conocerme, amo la fuerza de su empujón para que siguiera adelante, amo la forma de su mirada incluso cuando él me sabía enamorada de otra persona, amo su declaración de amor, amo su timidez ante el primer beso, amo cada vez que me ha dejado llorar sobre su pecho, amo cada momento en que se ha apoyado en mi para seguir avanzando ante las piedras del camino, amo cada vez que ha hecho suyo un sueño mío, amo la ilusión por el futuro, amo la tranquilidad de su amor, de su entrega, de sus demostraciones de cariño, de sus mimos. Amo sus demostraciones pasionales (y sexuales) en los momentos más insospechados, amo su mejillas sonrosadas cada vez que le meto mano, amo cuando me sorprende, amo cuando lo sorprendo, amo su sonrisa, amo cuando me hace reir, amo cuando lo sueño, amo cuando lo siento...
Y que alguien sea capaz de demostrarme que mi amor pasito a paso "no es lo mismo" que el amor pasional de Amaranta.
martes, 20 de junio de 2006
A la cara
Cuando eres pequeña, no temes a la Muerte ¿para qué? tienes muros que te protegen de ella: tus abuelos son la primera defensa, son mayores, ellos se enfrentarán primero... tus padres están después... No temes a la Muerte.
Cuando creces, desgraciadamente descubres que la Muerte se salta esas defensas... tu padre fallece mientras tu abuelo sigue viviendo...
Sientes que no hay muros, que estás al borde del precipicio, que la Muerte siempre gana.
Cuando nacen tus hijos, te haces fuerte... te plantas ante la Muerte, tienes miedo pero no temes enfrentarte a ella por tus retoños.
Y aunque no lo hables, lo sabes... ahora tú eres el muro que protege... tú estás en primera linea.
Pero una cosa es saberlo y otra que te lo suelten a la cara con ese desparpajo del que no tiene miedo a la muerte:
- Pues que sepas, mami, que cuando tú te mueras, yo me voy a quedar con tu dormitorio, que es más grande... y podré meter más juguetes, ya no tendré problemas de sitio... Y aunque esté desordenado, no importará, porque como tú ya estás muerta, no vas a estar diciéndome todos los días que ordene mi habitación.
Cuando creces, desgraciadamente descubres que la Muerte se salta esas defensas... tu padre fallece mientras tu abuelo sigue viviendo...
Sientes que no hay muros, que estás al borde del precipicio, que la Muerte siempre gana.
Cuando nacen tus hijos, te haces fuerte... te plantas ante la Muerte, tienes miedo pero no temes enfrentarte a ella por tus retoños.
Y aunque no lo hables, lo sabes... ahora tú eres el muro que protege... tú estás en primera linea.
Pero una cosa es saberlo y otra que te lo suelten a la cara con ese desparpajo del que no tiene miedo a la muerte:
- Pues que sepas, mami, que cuando tú te mueras, yo me voy a quedar con tu dormitorio, que es más grande... y podré meter más juguetes, ya no tendré problemas de sitio... Y aunque esté desordenado, no importará, porque como tú ya estás muerta, no vas a estar diciéndome todos los días que ordene mi habitación.
lunes, 19 de junio de 2006
Tranquilidad paternal
Llega fin de curso y la lógica se instala en los hogares. Por eso, los padres, que se sienten con la conciencia bien porque han hecho todo lo posible por ayudar a sus hijos durante el curso, están... tranquilos... saben perfectamente que su hijo no ha suspendido porque durante nueve meses ha ignorado sus obligaciones de aprender, sino porque los profes le tienen manía. Se sienten tranquilos porque todas las veces que han ignorado las citas de los profesores para hablar de la mala actitud de sus hijos, sabían perfectamente que no estaban obligados a ir, para que... la culpa no es de ellos, ni de sus retoños, la culpa es de los profesores que les obligan tanto a estudiar, cuando la obligación de los niños es jugar y sacar dinero para tener la última videoconsola del mercado. Están tranquilos, porque saben, que aunque los profesores recomienden que su retoño repita curso, ellos tienen la última palabra... y para no hacer sufrir al pequeño, aunque no haya dado palo al agua durante nueve meses, ese niño pasará a un nuevo curso, en el que volverá a no aprender, que para eso sus padres son tan guays y están tan tranquilos.
Y ahora es a mi a la que le toca explicar a una niña de diez años, que ha sacado todas sus asignaturas esforzándose día a día por aprender, porqué ella no tiene como premio un ordenador personal ultimo modelo con tropecientos juegos más aditivos posibles y su compañera Marta... esa Marta que se ha reído de profesores, padres y compañeros... que no ha aprobado ninguna asignatura, es más, que no a acudido a ningún examen, porque según su madre, le producían stress... cuyos padres se han saltado a la torera todas las llamadas de atención de profesores... que no repetirá curso, por imposición paternal, para que su hija no se sienta discriminada... esa Marta, tendrá como premio de consolación el ordenador último modelo para ayudarla con sus deberes en el próximo curso.
Nota: he conseguido convencer a Estel que su mayor regalo es todo lo que ha aprendido en este curso... pero aún así, siento que no está muy segura de quién de las dos (su compañera Marta o ella) es la más lista.
Y ahora es a mi a la que le toca explicar a una niña de diez años, que ha sacado todas sus asignaturas esforzándose día a día por aprender, porqué ella no tiene como premio un ordenador personal ultimo modelo con tropecientos juegos más aditivos posibles y su compañera Marta... esa Marta que se ha reído de profesores, padres y compañeros... que no ha aprobado ninguna asignatura, es más, que no a acudido a ningún examen, porque según su madre, le producían stress... cuyos padres se han saltado a la torera todas las llamadas de atención de profesores... que no repetirá curso, por imposición paternal, para que su hija no se sienta discriminada... esa Marta, tendrá como premio de consolación el ordenador último modelo para ayudarla con sus deberes en el próximo curso.
Nota: he conseguido convencer a Estel que su mayor regalo es todo lo que ha aprendido en este curso... pero aún así, siento que no está muy segura de quién de las dos (su compañera Marta o ella) es la más lista.
viernes, 16 de junio de 2006
Libre
En casa de mis abuelos había una televisión en blanco y negro... una de las primeras televisiones que entraron en el pueblo. Mi abuelo la consiguió por mediación del hijo de un amigo, que las fabricaba manualmente, una a una. Había montado una pequeña empresa familiar y surtió durante años a los habitantes del pueblo. Él también era el encargado en repararlas si había algún problema.
¿La marca? Telemundi.
Años después, se atrevió con los aparatos en color. Televisión que mi abuelo volvió a comprarle y televisión que todavía hoy, sigue funcionando en su casa. La pequeña empresa, finalmente desapareció, cuando los habitantes del pueblo decidieron confiar en marcas más conocidas, por anuncios que habían visto en esas mismas televisiones.
Cuando finalmente fui a vivir a casa de mis padres, no me extrañó nada ver una televisión en blanco y negro marca Telemundi. Aunque finalmente decidieron comprar otra en color, Grunding.
En casa de mis padres también había una pequeña radio a transistor. Recuerdo las miles de horas escuchando las radionevelas, que mi madre iba saltando de cadena a cadena, conforme terminaba una.
Merendando, tomando mi pan y chocolate mientras hacía los deberes, y como fondo el run...run... de la máquina de coser (mi madre era modista y todas las tardes, durante cuatro o cinco horas, el ruido de fondo era su máquina de coser) y mientras "Lucecita" intentaba solucionar sus insolucionables problemas.
Pero lo que me ha traído hoy todos estos recuerdos, es haberme tropezado por casualidad, mientras escuchaba la radio, una canción... tema que mi madre gustaba cantar mientras hacía las tareas de casa. Mi sorpresa ha sido mayúscula, cuando hoy, después de miles de veces oírsela cantar, he entendido realmente el sentido de la canción. Y la imagen infantil de flores saliendo del pecho, se ha transformado en dolor por una muerte.
No es la primera vez que me sucede algo similar. Una lectura realizada veinte años después cobra un sentido por completo distinto al que originalmente le había dado. Una imagen cambia su color cuando la vuelves a ver pasado el tiempo... pero si es la primera vez que es una canción, la que me golpea con su dureza, a pesar de la belleza de una voz.
LIBRE (Nino Bravo)
Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar, su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal,
algo que nunca puede detener sus ansias de volar.
Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar...
Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar...
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar detrás de la verdad y sabré lo que es,
al fin, la libertad.
Con su amor por bandera se marchó cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí, brotaban sin cesar...
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¿La marca? Telemundi.
Años después, se atrevió con los aparatos en color. Televisión que mi abuelo volvió a comprarle y televisión que todavía hoy, sigue funcionando en su casa. La pequeña empresa, finalmente desapareció, cuando los habitantes del pueblo decidieron confiar en marcas más conocidas, por anuncios que habían visto en esas mismas televisiones.
Cuando finalmente fui a vivir a casa de mis padres, no me extrañó nada ver una televisión en blanco y negro marca Telemundi. Aunque finalmente decidieron comprar otra en color, Grunding.
En casa de mis padres también había una pequeña radio a transistor. Recuerdo las miles de horas escuchando las radionevelas, que mi madre iba saltando de cadena a cadena, conforme terminaba una.
Merendando, tomando mi pan y chocolate mientras hacía los deberes, y como fondo el run...run... de la máquina de coser (mi madre era modista y todas las tardes, durante cuatro o cinco horas, el ruido de fondo era su máquina de coser) y mientras "Lucecita" intentaba solucionar sus insolucionables problemas.
Pero lo que me ha traído hoy todos estos recuerdos, es haberme tropezado por casualidad, mientras escuchaba la radio, una canción... tema que mi madre gustaba cantar mientras hacía las tareas de casa. Mi sorpresa ha sido mayúscula, cuando hoy, después de miles de veces oírsela cantar, he entendido realmente el sentido de la canción. Y la imagen infantil de flores saliendo del pecho, se ha transformado en dolor por una muerte.
No es la primera vez que me sucede algo similar. Una lectura realizada veinte años después cobra un sentido por completo distinto al que originalmente le había dado. Una imagen cambia su color cuando la vuelves a ver pasado el tiempo... pero si es la primera vez que es una canción, la que me golpea con su dureza, a pesar de la belleza de una voz.
LIBRE (Nino Bravo)
Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar, su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal,
algo que nunca puede detener sus ansias de volar.
Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar...
Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar...
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar detrás de la verdad y sabré lo que es,
al fin, la libertad.
Con su amor por bandera se marchó cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí, brotaban sin cesar...
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jueves, 15 de junio de 2006
¿Amor paternal?
¿Se puede descubrir el amor paternal pasados los cuarenta años?
Soy de esos humanos que creen en la bondad de las personas por principios. Pero no sé que pensar de un padre, que durante más de veinte años ha maltratado a la madre de sus hijos, que la ha abandonado, que ha despreciado a esos niños, insultándolos como bastardos y que ahora, al parecer, ha descubierto su lado paternal y le dice a su hijo mayor de diecisiete años (al pequeño no, por favor... ese no le reporta nada), que deje sus estudios (que por cierto, lleva adelante con mucha dignidad y orgullo, a pesar de la no ayuda material o monetaria de su padre), que abandone a su madre y se vaya a vivir con él y su nueva esposa, sólo unos años mayor que su hijo..., que él le buscará un trabajo, en el mercado mayorista en el que él consigue su sustento mensual, como descargador o algo similar... y así, el hijo, dispondrá de dinero para salir con los amigos. Como reclamo adicional, le ha indicado que ya es un hombre y que por consiguiente, no tendrá horario de llegada a casa.
Sólo tiene diecisieta años.
Para su madre, es todavía su niño.
Para su padre, es posiblemente, un sueldo más que entrará en su casa y que administrará a su antojo.
Para el juez, tiene la edad suficiente para decidir con que padre vivir.
Y el hijo... el hijo se siente ya un hombre, como lo trata su padre y no un niño, como lo trata su madre... y está sopesando seriamente en esa proposición.
Y yo, que conocí a ese niño cuando tenía año y medio, no sé realmente como hacerle ver que su futuro está por construir y que no lo deje a medio camino... que hay mucho tiempo por delante para cerrarlo ahora con un trabajo como el que su padre le ofrece.
Realmente creo en la bondad de los hombres, salvo cuando me encuentro con uno como el padre de J.C.
Soy de esos humanos que creen en la bondad de las personas por principios. Pero no sé que pensar de un padre, que durante más de veinte años ha maltratado a la madre de sus hijos, que la ha abandonado, que ha despreciado a esos niños, insultándolos como bastardos y que ahora, al parecer, ha descubierto su lado paternal y le dice a su hijo mayor de diecisiete años (al pequeño no, por favor... ese no le reporta nada), que deje sus estudios (que por cierto, lleva adelante con mucha dignidad y orgullo, a pesar de la no ayuda material o monetaria de su padre), que abandone a su madre y se vaya a vivir con él y su nueva esposa, sólo unos años mayor que su hijo..., que él le buscará un trabajo, en el mercado mayorista en el que él consigue su sustento mensual, como descargador o algo similar... y así, el hijo, dispondrá de dinero para salir con los amigos. Como reclamo adicional, le ha indicado que ya es un hombre y que por consiguiente, no tendrá horario de llegada a casa.
Sólo tiene diecisieta años.
Para su madre, es todavía su niño.
Para su padre, es posiblemente, un sueldo más que entrará en su casa y que administrará a su antojo.
Para el juez, tiene la edad suficiente para decidir con que padre vivir.
Y el hijo... el hijo se siente ya un hombre, como lo trata su padre y no un niño, como lo trata su madre... y está sopesando seriamente en esa proposición.
Y yo, que conocí a ese niño cuando tenía año y medio, no sé realmente como hacerle ver que su futuro está por construir y que no lo deje a medio camino... que hay mucho tiempo por delante para cerrarlo ahora con un trabajo como el que su padre le ofrece.
Realmente creo en la bondad de los hombres, salvo cuando me encuentro con uno como el padre de J.C.
miércoles, 14 de junio de 2006
Levantar una ceja
Cuando alguien me dice que he tenido una vida muy interesante, no puedo evitar mirarle sorprendida. Cuando alguien me comenta: "lo que no te pase a tí...", no puedo evitar levantar una ceja (ejemmm... si pudiera, porque la experta en esa habilidad física es mi hija pequeña).
Soy un ser humano normalito, del montón. No sobresalgo ni en una actividad física, ni intelectual, ni en conocimientos. He tenido una vida muy similar a miles de niños de mi generación... Entonces ¿Por qué hay personas que piensan eso de mi? Aunque si me pongo a recapacitar, tal vez si tenga una cualidad: la de observar mi entorno.
Mi curiosidad innata por el mundo que me rodea. Mi capacidad de observación y la rapidez en aprender... ¿puede ser eso?
No quiero dejar de ser la niña que tiene todo un futuro para aprender. No quiero convertirme en una de esas personas que saben más que nadie y que piensan que ellos tienen la única verdad y el mundo está equivocado. Yo tampoco tengo la única verdad, en observar no está la respuesta a todos los conflictos que día a día nos atacan (que me lo digan a mi y mi última obsesión de conseguir un trabajo), pero a mi me sirve para sentirme viva, para seguir teniendo un objetivo en la vida, una meta a la que llegar.
La niña de la imagen de la izquierda sigo siendo yo. ¿Quién quiere jugar a aprender conmigo?
Nota: Necesito experto que me enseñe a levantar una sola ceja.
Soy un ser humano normalito, del montón. No sobresalgo ni en una actividad física, ni intelectual, ni en conocimientos. He tenido una vida muy similar a miles de niños de mi generación... Entonces ¿Por qué hay personas que piensan eso de mi? Aunque si me pongo a recapacitar, tal vez si tenga una cualidad: la de observar mi entorno.
Mi curiosidad innata por el mundo que me rodea. Mi capacidad de observación y la rapidez en aprender... ¿puede ser eso?
No quiero dejar de ser la niña que tiene todo un futuro para aprender. No quiero convertirme en una de esas personas que saben más que nadie y que piensan que ellos tienen la única verdad y el mundo está equivocado. Yo tampoco tengo la única verdad, en observar no está la respuesta a todos los conflictos que día a día nos atacan (que me lo digan a mi y mi última obsesión de conseguir un trabajo), pero a mi me sirve para sentirme viva, para seguir teniendo un objetivo en la vida, una meta a la que llegar.
La niña de la imagen de la izquierda sigo siendo yo. ¿Quién quiere jugar a aprender conmigo?
Nota: Necesito experto que me enseñe a levantar una sola ceja.
martes, 13 de junio de 2006
Ser pato
Ya he contado en más de una ocasión que soy de las que prefieren ser cabeza de ratón que cola de león. Quiero decidir por mi misma los caminos a tomar (aunque después descubra que son los caminos equivocados), pero hoy he sentido cierta envidia cuando...
Wendeling tiene nueva entrevista de trabajo, aunque le ha extrañado que la llamen de esta empresa precisamente, empresa con la que trabajó durante dos meses hace casi tres años. Empresa que conoce precisamente de que pie cojean sus directivos y que es muy similar (más bien se hacen la competencia) a la anterior empresa de la que no guarda muy buen recuerdo, pero como la necesidad y la curiosidad van en esta ocasión de la mano, decide aceptar y acudir a la entrevista.
En sí, la entrevista, tal cual, ni si ni no ni todo lo contrario... exigencias de acudir a un curso preparatorio de dos semanas (sábados incluidos) con seis horas diarias de clase... que no serán remuneradas... exigencias de que el trabajo sea en horario de tarde (con salida del trabajo a las once y media de la noche)... aclaración de Wen de que ya trabajó anteriormente con ellos y que ese curso lo tiene más que pasado, explicación de la señorita que la entrevista de que tiene que volver a hacer el curso, aunque sea el mismo para el mismo trabajo. Explicación de Wendeling, de que no dispone de coche y la nave de la empresa está a tomar por culo y parte del extranjero, sin horario de autobuses a esas horas de salida. Indicación de la señorita que la entrevista de que ese no es su problema.
Al final, un frío: "Ya nos pondremos en contacto con usted si es la elegida, para empezar el curso preparatorio" la despide.
De vuelta, sin prisas (el lugar realmente es maravilloso para salir a pasear), se entretiene observando el entorno, pasa por un pequeño lago, buscando como atravesarlo para ahorrarse su buen kilómetro de andar entre piedras, cesped y maldiciendo el momento en que decidió ponerse las sandalias de tacón alto.
En un momento dado, descubre a unos patos, sentados en el cesped, a la sombra de los árboles, dejando pasar los minutos, las horas de calor del día. Se para a observarlos, sonríe y es en ese momento cuando siente envidia de una vida sin preocupaciones, en la que reposar y pasar el día, sabiendo que tendrá comida a su hora y que no hay depredadores que le amarguen el día, cerca.
Pasa cerca de uno de ellos, su pie a unos centímetros, el pato levanta su cabeza, la mira y no mueve ni una pluma, vuelve a bajar su cabeza y disfrutar del tedio del día... a la sombra de un árbol.
Y Wendeling prosigue su día, sabiendo que disfrutará de su camino elegido, tomando por si misma sus propias decisiones, aunque por unos minutos haya deseado ser pato y no tener preocupaciones.
Wendeling tiene nueva entrevista de trabajo, aunque le ha extrañado que la llamen de esta empresa precisamente, empresa con la que trabajó durante dos meses hace casi tres años. Empresa que conoce precisamente de que pie cojean sus directivos y que es muy similar (más bien se hacen la competencia) a la anterior empresa de la que no guarda muy buen recuerdo, pero como la necesidad y la curiosidad van en esta ocasión de la mano, decide aceptar y acudir a la entrevista.
En sí, la entrevista, tal cual, ni si ni no ni todo lo contrario... exigencias de acudir a un curso preparatorio de dos semanas (sábados incluidos) con seis horas diarias de clase... que no serán remuneradas... exigencias de que el trabajo sea en horario de tarde (con salida del trabajo a las once y media de la noche)... aclaración de Wen de que ya trabajó anteriormente con ellos y que ese curso lo tiene más que pasado, explicación de la señorita que la entrevista de que tiene que volver a hacer el curso, aunque sea el mismo para el mismo trabajo. Explicación de Wendeling, de que no dispone de coche y la nave de la empresa está a tomar por culo y parte del extranjero, sin horario de autobuses a esas horas de salida. Indicación de la señorita que la entrevista de que ese no es su problema.
Al final, un frío: "Ya nos pondremos en contacto con usted si es la elegida, para empezar el curso preparatorio" la despide.
De vuelta, sin prisas (el lugar realmente es maravilloso para salir a pasear), se entretiene observando el entorno, pasa por un pequeño lago, buscando como atravesarlo para ahorrarse su buen kilómetro de andar entre piedras, cesped y maldiciendo el momento en que decidió ponerse las sandalias de tacón alto.
En un momento dado, descubre a unos patos, sentados en el cesped, a la sombra de los árboles, dejando pasar los minutos, las horas de calor del día. Se para a observarlos, sonríe y es en ese momento cuando siente envidia de una vida sin preocupaciones, en la que reposar y pasar el día, sabiendo que tendrá comida a su hora y que no hay depredadores que le amarguen el día, cerca.
Pasa cerca de uno de ellos, su pie a unos centímetros, el pato levanta su cabeza, la mira y no mueve ni una pluma, vuelve a bajar su cabeza y disfrutar del tedio del día... a la sombra de un árbol.
Y Wendeling prosigue su día, sabiendo que disfrutará de su camino elegido, tomando por si misma sus propias decisiones, aunque por unos minutos haya deseado ser pato y no tener preocupaciones.
lunes, 12 de junio de 2006
Los cachorritos
Cuando empecé a escribir este blog (aunque bien mirado, creo que lo he escrito siempre), nunca pensé que llegaría a formar parte de mi vida de esta manera. Siempre he escrito de lo que me ha sucedido personalmente o como me afecta lo que ocurre alrededor mío... pero últimamente me he descubierto observando para contarlo, para compartirlo, para que otras personas sientan algo similar. Aunque con lo que me tropecé ayer en el parque, mientras mis hijas jugaban, no me lo esperaba... más bien llegué a la conclusión de que era digno de formar parte del antiguo apartado de Geyper: "Imágenes surrealistas"
Wendeling acude, como cada día, al parque, con sus hijas. Un par de horas de relax, leyendo en un banco bajo un árbol, aunque desde que le pasó aquello, le cuesta sentarse en ese banco. Gracias a que hay más... Y las niñas vuelven a casa cansadas, satisfechas y con ganas de irse a la cama pronto.
Ayer, había un hueco libre en un banco, ocupado por una abuelísima, que se desvive por su nieta de siete años de madre desaparecida en combate (su propia hija) y una madre de hija única, que se desvive por que su hija tenga todo lo imaginable (materialmente hablando). Wen las conoce de tropezarse literalmente día a día en el parque.
- ¿Está libre?
- Claro, por supuesto. Hola
- Buenas tardes.
Wen se dispone a leer el final de su libro, pero no puede evitar escuchar retazos de la conversación de las dos señoras:
- Lo tengo comprobado... cada diez minutos. Tarda exactamente diez minutos en volver a llamarme, me tiene toda la noche en vela. ¡Qué ganas tengo de que crezca ya y me deje dormir unas horas seguidas!
- Eso es lo que les pasan cuando son pequeños, necesitan que estén constantemente pendientes de él. Al mio lo he acostumbrado a dormirlo a las ocho de la tarde y normalmente hasta las diez del día siguiente está tronco.
- ¿Tantas horas? ¿Cómo lo haces?
- Pues apagándole la luz.
- ¡Ah!... Yo lo he intentado así, pero se me pone a hacer ruiditos, no hay manera de que calle hasta que voy ¿De que raza es el tuyo? Si son compatibles, podríamos emparejarlos cuando sean adultos ¿Te parece?
- Nunca lo he hecho, no tengo ni idea de como se hace.
- Pues juntándolos, mujer.
Wendeling las mira de reojo: "vaya, ya las han enganchado con algún cachorro de perrito para las niñas y éstas se han aburrido a las pocas horas, como si las estuviera viendo".
En eso, algo comienza a pitar en el bolso de la abuela, ésta rebusca dentro, sacando una botella de agua, toallitas húmedas, el monedero, las llaves.... sigue el pitido más alto e insistente... el móvil.... y por fin el pitido deja de oírse.
- ¿Y ahora que quiere? Vaya... me ha salido cagón, es una mierda.
Wendeling, sorprendida al escuchar la frase levanta la vista del libro y mira directamente a la madre de hija única.
"¡Es un tamagochi! ¡Están enganchadas a los tamagochis!"
Y no puede evitar reirse, pensando en las dos señoras, con sus años acuestas y divirtiéndose con el juego que sus respectivas niñas han desechado poco después de tenerlo.
- Wen ¿Tú no tienes uno de éstos?
- Deja, deja, yo con dos de esas - señalando a Estel e Ithilien - tengo por varios años y además a las puñeteras no se les acaban las pilas.
Wendeling acude, como cada día, al parque, con sus hijas. Un par de horas de relax, leyendo en un banco bajo un árbol, aunque desde que le pasó aquello, le cuesta sentarse en ese banco. Gracias a que hay más... Y las niñas vuelven a casa cansadas, satisfechas y con ganas de irse a la cama pronto.
Ayer, había un hueco libre en un banco, ocupado por una abuelísima, que se desvive por su nieta de siete años de madre desaparecida en combate (su propia hija) y una madre de hija única, que se desvive por que su hija tenga todo lo imaginable (materialmente hablando). Wen las conoce de tropezarse literalmente día a día en el parque.
- ¿Está libre?
- Claro, por supuesto. Hola
- Buenas tardes.
Wen se dispone a leer el final de su libro, pero no puede evitar escuchar retazos de la conversación de las dos señoras:
- Lo tengo comprobado... cada diez minutos. Tarda exactamente diez minutos en volver a llamarme, me tiene toda la noche en vela. ¡Qué ganas tengo de que crezca ya y me deje dormir unas horas seguidas!
- Eso es lo que les pasan cuando son pequeños, necesitan que estén constantemente pendientes de él. Al mio lo he acostumbrado a dormirlo a las ocho de la tarde y normalmente hasta las diez del día siguiente está tronco.
- ¿Tantas horas? ¿Cómo lo haces?
- Pues apagándole la luz.
- ¡Ah!... Yo lo he intentado así, pero se me pone a hacer ruiditos, no hay manera de que calle hasta que voy ¿De que raza es el tuyo? Si son compatibles, podríamos emparejarlos cuando sean adultos ¿Te parece?
- Nunca lo he hecho, no tengo ni idea de como se hace.
- Pues juntándolos, mujer.
Wendeling las mira de reojo: "vaya, ya las han enganchado con algún cachorro de perrito para las niñas y éstas se han aburrido a las pocas horas, como si las estuviera viendo".
En eso, algo comienza a pitar en el bolso de la abuela, ésta rebusca dentro, sacando una botella de agua, toallitas húmedas, el monedero, las llaves.... sigue el pitido más alto e insistente... el móvil.... y por fin el pitido deja de oírse.
- ¿Y ahora que quiere? Vaya... me ha salido cagón, es una mierda.
Wendeling, sorprendida al escuchar la frase levanta la vista del libro y mira directamente a la madre de hija única.
"¡Es un tamagochi! ¡Están enganchadas a los tamagochis!"
Y no puede evitar reirse, pensando en las dos señoras, con sus años acuestas y divirtiéndose con el juego que sus respectivas niñas han desechado poco después de tenerlo.
- Wen ¿Tú no tienes uno de éstos?
- Deja, deja, yo con dos de esas - señalando a Estel e Ithilien - tengo por varios años y además a las puñeteras no se les acaban las pilas.
viernes, 9 de junio de 2006
Dune
"Cuando la ley y el deber son sólo una cosa, unida a la religión, uno pierde algo de su consciencia. Entonces, uno es algo menos que un individuo completo."
"Dune" de Frank Herbert.
Los políticos de hoy en día, deberían de tener un poco de cultura (o un mucho), aunque dudo que el leer más los haga más inteligentes. En las próximas elecciones votaré al candidato que me demuestre que se ha leído "Dune"... y que lo ha entendido.
"Dune" de Frank Herbert.
Los políticos de hoy en día, deberían de tener un poco de cultura (o un mucho), aunque dudo que el leer más los haga más inteligentes. En las próximas elecciones votaré al candidato que me demuestre que se ha leído "Dune"... y que lo ha entendido.
jueves, 8 de junio de 2006
Amor es
Llevas su recuerdo escondido, muy escondido, dentro de ti. No quieres perderlo, no quieres que te lo roben... es lo único que tienes.
Llevas once años guardando su recuerdo.
Un día descubres que no eres capaz de visualizar su cara, ni sus ojos, ni su sonrisa. Un día descubres que no tienes nada de él... que has perdido todo.
Has perdido su recuerdo.
Lo buscas desesperadamente. ¿Cómo eran sus ojos? ¿que forman tenía su cara? ¿Y sus manos? Buscas en esos rincones de tu mente en que almacenas instantes, momentos, recuerdos.
Y sólo encuentras sentimientos.
Es lo único que te queda después de once años.
Le quieres.
En presente, no en pasado... es en tiempo presente, es tu tiempo presente.
Le quieres. Fue tu hijo y le sigues queriendo.
Es en ese instante, en el que lloras, porque te queda tu amor por él y eso si que no se te va a escapar.
Te quiero Daniel.
Llevas once años guardando su recuerdo.
Un día descubres que no eres capaz de visualizar su cara, ni sus ojos, ni su sonrisa. Un día descubres que no tienes nada de él... que has perdido todo.
Has perdido su recuerdo.
Lo buscas desesperadamente. ¿Cómo eran sus ojos? ¿que forman tenía su cara? ¿Y sus manos? Buscas en esos rincones de tu mente en que almacenas instantes, momentos, recuerdos.
Y sólo encuentras sentimientos.
Es lo único que te queda después de once años.
Le quieres.
En presente, no en pasado... es en tiempo presente, es tu tiempo presente.
Le quieres. Fue tu hijo y le sigues queriendo.
Es en ese instante, en el que lloras, porque te queda tu amor por él y eso si que no se te va a escapar.
Te quiero Daniel.
miércoles, 7 de junio de 2006
Definición
En un momento determinado, un personaje de la película "El caso Slevin" dice esta frase:
- Lo asesinaron, lo relegaron al pasado.
En el momento de escucharla, mi mente hizo click: Morir es relegar al pasado. Morir es encerrar a una persona en el pasado. La Muerte es una ladrona que se dedica a robar el futuro a las personas.
Ha sido quizás la mejor definición de la Muerte que he sentido hasta ahora.
- Lo asesinaron, lo relegaron al pasado.
En el momento de escucharla, mi mente hizo click: Morir es relegar al pasado. Morir es encerrar a una persona en el pasado. La Muerte es una ladrona que se dedica a robar el futuro a las personas.
Ha sido quizás la mejor definición de la Muerte que he sentido hasta ahora.
martes, 6 de junio de 2006
Una madre
- Estoy hasta las narices de mi madre... siempre se tiene que meter en mi vida ¿Por qué no me deja en paz de una vez? Ojalá me dejara vivir mi vida como yo quiero.
- ¿Estás segura? - Replica Wen a su amiga.
- Claro que estoy segura... Que si mira cuánto gasto, que si para que quiero tantos zapatos, que si salgo todas las noches... Tengo ya treinta y cinco años ¿A ella que mierda le importa?
- Es tu madre.
- Es una pesada.
- Ojalá nunca eches de menos a esa pesada.
- ¿Qué quieres decir?
- Que gracias a tu madre, tienes una vida. Desde que nació tu hija ella es la que se ha hecho cargo de ella. De recien nacida para que tu pudieras dormir por las noches. Ella compró los pañales, porque tu no tenías ni un puñetero duro para hacerlo. Ella se preocupó de pagar pediatras y leche maternal. Ella es la que se encarga de llevar a tu hija al colegio y recogerla. Ella dio una entrada para que pudieras comprar una vivienda y pudieras vivir "tu vida". Y ella es la que se queda por las noches cuando tu sales con tus amigos a vivir "tu vida". Que se preocupe por ti y por tu hija de siete años es lo más normal del mundo.
- ¿Y tú de quién coño eres amiga? ¿De mi madre o mía?
- Sólo te digo que ojalá yo tuviera una madre que pudiera darme tantas facilidades como te da la tuya para vivir "tu vida". Que yo jamás he tenido ese tipo de ayuda, no porque mi madre no quiera dármela, sino porque no ha podido. Y que me da rabia ver como la desprecias por todo lo que ha hecho por ti desde que le dijistes que estabas embarazada y no sabías quien era el padre.
Mari Ángeles me ha mirado a los ojos y sin responderme, ha dado media vuelta sin despedirse. Sólo espero que se de cuenta de toda la ayuda que recibe de su madre y no deje de ser mi amiga después de esta conversación.
- ¿Estás segura? - Replica Wen a su amiga.
- Claro que estoy segura... Que si mira cuánto gasto, que si para que quiero tantos zapatos, que si salgo todas las noches... Tengo ya treinta y cinco años ¿A ella que mierda le importa?
- Es tu madre.
- Es una pesada.
- Ojalá nunca eches de menos a esa pesada.
- ¿Qué quieres decir?
- Que gracias a tu madre, tienes una vida. Desde que nació tu hija ella es la que se ha hecho cargo de ella. De recien nacida para que tu pudieras dormir por las noches. Ella compró los pañales, porque tu no tenías ni un puñetero duro para hacerlo. Ella se preocupó de pagar pediatras y leche maternal. Ella es la que se encarga de llevar a tu hija al colegio y recogerla. Ella dio una entrada para que pudieras comprar una vivienda y pudieras vivir "tu vida". Y ella es la que se queda por las noches cuando tu sales con tus amigos a vivir "tu vida". Que se preocupe por ti y por tu hija de siete años es lo más normal del mundo.
- ¿Y tú de quién coño eres amiga? ¿De mi madre o mía?
- Sólo te digo que ojalá yo tuviera una madre que pudiera darme tantas facilidades como te da la tuya para vivir "tu vida". Que yo jamás he tenido ese tipo de ayuda, no porque mi madre no quiera dármela, sino porque no ha podido. Y que me da rabia ver como la desprecias por todo lo que ha hecho por ti desde que le dijistes que estabas embarazada y no sabías quien era el padre.
Mari Ángeles me ha mirado a los ojos y sin responderme, ha dado media vuelta sin despedirse. Sólo espero que se de cuenta de toda la ayuda que recibe de su madre y no deje de ser mi amiga después de esta conversación.
lunes, 5 de junio de 2006
Recuerdos muy infantiles
Delante de la puerta de entrada de la casa, hay dos enormes árboles, uno de ellos es muy viejecito y tiene un tronco grande que le gusta rodear una y otra vez... y en el que se ha escondido muchas veces cuando juega al escondite. Si te situas con la casa a la espalda y sigues a la izquierda por la calle, llegas en unos metros a la plaza del pueblo, donde está el ayuntamiento, la iglesia, el estanco, varias tabernas, un kiosko de chucherías y una fuente en el que suelen parar las bestias cuando vuelven del campo y beber agua. Si sigues la calle por la derecha, te encuentras la estación del tranvia y justo detrás, está la casa donde el médico pasa consulta.
Pero lo mejor está a tu espalda... la casa... su casa. Le gusta, le hace sentir segura porque dentro está su madre seguro, preparando la comida.
Entra por la cancela, y estás en un patio delantero, con flores de colores y una pequeña palmera justo en el centro. Los maceteros están adornados con pequeñas piedrecitas redondas, de las que se encuentran en los ríos, que su padre ha colocado formando agrupaciones de colores. Al fondo del patio hay un porche, con una mesa y unas sillas. Es el lugar favorito de su abuelo, le gusta sentarse allí a tomar el fresco en los días de verano y si miras al frente y un poquito a la izquierda, sueles tropezarte con la impresionante vista de Sierra Nevada. Al porche da un enorme ventanal del salón de la casa y la puerta de entrada principal. Pero a ella le gusta entrar por una puerta lateral que hay justo a la izquierda de la cancela. Esa puerta siempre está abierta, a no ser que sea invierno y haga mucho frío o por la noche.
Al entrar por la puerta lateral, justo a su izquierda está otra puerta, que se dirige al huerto de la casa. Su madre no le suele dejar bajar a no ser que esté ella, porque puede pisar alguna planta y matarla. A la pequeña le da miedo saber que por su culpa una planta pueda morirse... y a su madre le da miedo ver que su hija de sólo tres años baja corriendo esas enormes escaleras. Al fondo del huerto está un establo... su padre le ha prometido que cuando sea un poco mayor le comprará un caballo... pero mientras tanto hay un cerdito viviendo ahí, que se hará grande y dará mucha carne a la familia.
Cuando bajas las escaleras del huerto y debajo de la casa, hay una enorme nave repleta de material de construcción, ahí trabaja su padre, es una tienda de ladrillos, azulejos, cemento,.... Si es muy buena, su padre le deja jugar a construir casas con los ladrillos, pero tiene que tener cuidado, porque los ladrillos se rompen y puede cortarse. Su madre siempre regaña a su padre cuando la pilla jugando con los ladrillos. Y él dice que no sabía que estaba ahí, mientras guiña el ojo a su hija.
A la derecha de la puerta lateral de entrada a la casa, hay un enorme pasillo. La primera puerta que te encuentras, es la habitación del abuelo... está algo separada del resto de las habitaciones, pero el abuelo dice que es la mejor, porque está tranquilo cuando tiene ganas de estarlo y nadie le molesta (la pequeña no sabe que ese nadie se refiere a ella en específico, que es algo revoltosa y charlatana). La ventana de la habitación del abuelo da al huerto.
La siguiente puerta es del cuarto de baño... con una bañera enorme. En el que en cierta ocasión se bañó con un flotador que su abuelo le había comprado, para saber si funcionaba o no.
Después el pasillo se convierte en un enorme recibidor, porque cuando termina, está la puerta principal de entrada a la izquierda. Genial para jugar a la pelota, o pasear con el triciclo.
Izquierda de la puerta de entrada, el comedor, con chimenea y dos enormes ventanales, uno con vistas al porche y otro a la calle lateral. Siguiente puerta, una especie de salita para visitas, o al menos así la llama su madre, siempre está cerrada y no deja entrar a la pequeña... que se escabulle cuando su madre no la ve, porque le gusta ver ese sofá blanco tan elegante, las paredes pintadas de color lila, y un aparador con platos que están dibujados con flores. Sobre una estantería hay una muñeca vestida de princesa, con collar de perlas, corona con brillantitos y vestido de hilos dorados. No la dejan tocarla pero ha conseguido sacar la promesa a su madre de que podrá jugar con ella el día de su cumpleaños.
Al fondo del recibidor a la izquierda está su dormitorio. Es muy grande y tiene muchas estanterías donde dejar sus muñecas... aunque algunas está un poco rotas, esas como están malitas, reposan en la cama.
Al fondo a la derecha, la habitación de sus padres... tiene unas cortinas en terciopelo verde que a la pequeña le encanta acariciar.
A la derecha, casi a la altura del pasillo la puerta de la cocina. Normalmente comen allí cuando su padre no está y como no llega todavía a la altura de la mesa, su madre suele usar una cacerola como alza sobre la silla... que suele estar muy fría cuando la niña sienta su culito sobre ella.
Le gusta esta casa... es su casa y siempre se ha sentido segura cuando está en ella.
Nota: En ocasiones la nostalgia ataca por el lugar menos esperado. ¿Por qué recuerdo con tanto detalle la casa de mis padres si sólo viví en ella hasta los 4 años?
Pero lo mejor está a tu espalda... la casa... su casa. Le gusta, le hace sentir segura porque dentro está su madre seguro, preparando la comida.
Entra por la cancela, y estás en un patio delantero, con flores de colores y una pequeña palmera justo en el centro. Los maceteros están adornados con pequeñas piedrecitas redondas, de las que se encuentran en los ríos, que su padre ha colocado formando agrupaciones de colores. Al fondo del patio hay un porche, con una mesa y unas sillas. Es el lugar favorito de su abuelo, le gusta sentarse allí a tomar el fresco en los días de verano y si miras al frente y un poquito a la izquierda, sueles tropezarte con la impresionante vista de Sierra Nevada. Al porche da un enorme ventanal del salón de la casa y la puerta de entrada principal. Pero a ella le gusta entrar por una puerta lateral que hay justo a la izquierda de la cancela. Esa puerta siempre está abierta, a no ser que sea invierno y haga mucho frío o por la noche.
Al entrar por la puerta lateral, justo a su izquierda está otra puerta, que se dirige al huerto de la casa. Su madre no le suele dejar bajar a no ser que esté ella, porque puede pisar alguna planta y matarla. A la pequeña le da miedo saber que por su culpa una planta pueda morirse... y a su madre le da miedo ver que su hija de sólo tres años baja corriendo esas enormes escaleras. Al fondo del huerto está un establo... su padre le ha prometido que cuando sea un poco mayor le comprará un caballo... pero mientras tanto hay un cerdito viviendo ahí, que se hará grande y dará mucha carne a la familia.
Cuando bajas las escaleras del huerto y debajo de la casa, hay una enorme nave repleta de material de construcción, ahí trabaja su padre, es una tienda de ladrillos, azulejos, cemento,.... Si es muy buena, su padre le deja jugar a construir casas con los ladrillos, pero tiene que tener cuidado, porque los ladrillos se rompen y puede cortarse. Su madre siempre regaña a su padre cuando la pilla jugando con los ladrillos. Y él dice que no sabía que estaba ahí, mientras guiña el ojo a su hija.
A la derecha de la puerta lateral de entrada a la casa, hay un enorme pasillo. La primera puerta que te encuentras, es la habitación del abuelo... está algo separada del resto de las habitaciones, pero el abuelo dice que es la mejor, porque está tranquilo cuando tiene ganas de estarlo y nadie le molesta (la pequeña no sabe que ese nadie se refiere a ella en específico, que es algo revoltosa y charlatana). La ventana de la habitación del abuelo da al huerto.
La siguiente puerta es del cuarto de baño... con una bañera enorme. En el que en cierta ocasión se bañó con un flotador que su abuelo le había comprado, para saber si funcionaba o no.
Después el pasillo se convierte en un enorme recibidor, porque cuando termina, está la puerta principal de entrada a la izquierda. Genial para jugar a la pelota, o pasear con el triciclo.
Izquierda de la puerta de entrada, el comedor, con chimenea y dos enormes ventanales, uno con vistas al porche y otro a la calle lateral. Siguiente puerta, una especie de salita para visitas, o al menos así la llama su madre, siempre está cerrada y no deja entrar a la pequeña... que se escabulle cuando su madre no la ve, porque le gusta ver ese sofá blanco tan elegante, las paredes pintadas de color lila, y un aparador con platos que están dibujados con flores. Sobre una estantería hay una muñeca vestida de princesa, con collar de perlas, corona con brillantitos y vestido de hilos dorados. No la dejan tocarla pero ha conseguido sacar la promesa a su madre de que podrá jugar con ella el día de su cumpleaños.
Al fondo del recibidor a la izquierda está su dormitorio. Es muy grande y tiene muchas estanterías donde dejar sus muñecas... aunque algunas está un poco rotas, esas como están malitas, reposan en la cama.
Al fondo a la derecha, la habitación de sus padres... tiene unas cortinas en terciopelo verde que a la pequeña le encanta acariciar.
A la derecha, casi a la altura del pasillo la puerta de la cocina. Normalmente comen allí cuando su padre no está y como no llega todavía a la altura de la mesa, su madre suele usar una cacerola como alza sobre la silla... que suele estar muy fría cuando la niña sienta su culito sobre ella.
Le gusta esta casa... es su casa y siempre se ha sentido segura cuando está en ella.
Nota: En ocasiones la nostalgia ataca por el lugar menos esperado. ¿Por qué recuerdo con tanto detalle la casa de mis padres si sólo viví en ella hasta los 4 años?
sábado, 3 de junio de 2006
Treinta y todos
Wendeling cumple hoy los treinta y todos. Sólo le queda un año para llegar a la cuarentena y afronta esta etapa de su vida con total optimismo... a falta de una estabilidad laboral que confía llegará un día.
Como regalos, felicitaciones de su hijas, de su madre, de su novio, de sus amigos. Dibujos de sus hijas y una preciosa carta con un te quiero mami de muchos colores. Unas preciosas rosas y una canción de su novio. Miles de besos de todos... y de parte de su última empresa, un despido surrealista pero que la ha echo respirar más aliviada.
Realmente no estaba muy contenta con su último empleo, cuando empezó a intuir las mentiras en que envolvieron su entrevista de trabajo... aunque ha sido la primera vez en que ha tenido que tranquilizar a su ex-jefa mientras la despedía, cuando ésta, en un arranque de sinceridad, se puso a llorar, descubriéndole la falsedad de todo el proceso. Como bien dice un tal Javi en un comentario anterior, en el momento en que el personal de una empresa pasó a formar parte de los recursos humanos, dejamos de ser personas para convertirnos en objetos de los que conseguir dinero.
Pero la vida sigue y Wen está decidida a no quedarse atrás. Tiene unas hijas maravillosas, tiene amigos, tiene una persona que la ama y tiene un futuro por vivir. Así que hoy ha respirado tranquila, cuando se ha dado cuenta, que al firmar su carta de despido, ha dejado de ser un "recurso humano" para convertirse en una persona.
Como regalos, felicitaciones de su hijas, de su madre, de su novio, de sus amigos. Dibujos de sus hijas y una preciosa carta con un te quiero mami de muchos colores. Unas preciosas rosas y una canción de su novio. Miles de besos de todos... y de parte de su última empresa, un despido surrealista pero que la ha echo respirar más aliviada.
Realmente no estaba muy contenta con su último empleo, cuando empezó a intuir las mentiras en que envolvieron su entrevista de trabajo... aunque ha sido la primera vez en que ha tenido que tranquilizar a su ex-jefa mientras la despedía, cuando ésta, en un arranque de sinceridad, se puso a llorar, descubriéndole la falsedad de todo el proceso. Como bien dice un tal Javi en un comentario anterior, en el momento en que el personal de una empresa pasó a formar parte de los recursos humanos, dejamos de ser personas para convertirnos en objetos de los que conseguir dinero.
Pero la vida sigue y Wen está decidida a no quedarse atrás. Tiene unas hijas maravillosas, tiene amigos, tiene una persona que la ama y tiene un futuro por vivir. Así que hoy ha respirado tranquila, cuando se ha dado cuenta, que al firmar su carta de despido, ha dejado de ser un "recurso humano" para convertirse en una persona.
viernes, 2 de junio de 2006
Ocho horas de experiencia
Curada de espantos, no me sorprendería nada, que se rompiera pronto, bastante pronto, mi relación con el nuevo empleo. En éste caso no me pillaría por sorpresa.
¿Podría denunciarles por mentirosos?
En la entrevista de trabajo no informan que exigen los mismos objetivos no ya diarios, sino por horas, que a los empleados veteranos. Te hablan de que tu sueldo es tuyo, aunque no llegues a los mínimos impuestos, que esos mínimos son para recibir incentivos y sólo dos días después de empezar a trabajar, te hablan de los objetivos por horas, comparándo tu trayectora (¡de tan sólo ocho horas de antigüedad!) con la del mejor del grupo.
Y una pone toda su carne en el asador, esforzándose al máximo en este nuevo trabajo en el que anda por completo fuera del agua, observando, aprendiendo. Pero no entiendo como me dan "el toque" cuando después de sólo ocho horas de experiencia, comparan mi porcentaje ¡por horas! del 0,3 % con el 0,6 % mínimo que exigen (ese mínimo que según la entrevista de trabajo, solo servía para recibir incentivos) y con el 0.9 % del veterano del grupo.
Y ultimamente nada me quita la idea de la cabeza, de que estas empresas chupópteras sólo les interesan exprimir al máximo a sus novatos y esperando la nueva remesa.
Nota: ¿Cómo me las apaño para, a pesar de todo, seguir siendo optimista ante la vida?
¿Podría denunciarles por mentirosos?
En la entrevista de trabajo no informan que exigen los mismos objetivos no ya diarios, sino por horas, que a los empleados veteranos. Te hablan de que tu sueldo es tuyo, aunque no llegues a los mínimos impuestos, que esos mínimos son para recibir incentivos y sólo dos días después de empezar a trabajar, te hablan de los objetivos por horas, comparándo tu trayectora (¡de tan sólo ocho horas de antigüedad!) con la del mejor del grupo.
Y una pone toda su carne en el asador, esforzándose al máximo en este nuevo trabajo en el que anda por completo fuera del agua, observando, aprendiendo. Pero no entiendo como me dan "el toque" cuando después de sólo ocho horas de experiencia, comparan mi porcentaje ¡por horas! del 0,3 % con el 0,6 % mínimo que exigen (ese mínimo que según la entrevista de trabajo, solo servía para recibir incentivos) y con el 0.9 % del veterano del grupo.
Y ultimamente nada me quita la idea de la cabeza, de que estas empresas chupópteras sólo les interesan exprimir al máximo a sus novatos y esperando la nueva remesa.
Nota: ¿Cómo me las apaño para, a pesar de todo, seguir siendo optimista ante la vida?
jueves, 1 de junio de 2006
Maneras de madre
El que una compañera de trabajo, al presentarte a ella, te pregunte directamente: "¿Y tú que estudias?" sube la moral una barbaridad.
- Clara, que no soy un cliente, no necesitas dorarme la píldora. Trabajo a media jornada porque necesito las tardes para ocuparme de mis hijas.
- ¿Tienes hijas?
- Sí, dos.
- Pues no tienes "maneras" de madre.
- ¿Y eso? ¿Qué maneras tiene una madre?
- Pues no lo sé, pero te veo demasiado joven para serlo. ¡Y qué no te pareces a mi madre!
Ante su respuesta, he optado por callarme... ¡cuálquiera sabe que "maneras" tiene su madre!
- Clara, que no soy un cliente, no necesitas dorarme la píldora. Trabajo a media jornada porque necesito las tardes para ocuparme de mis hijas.
- ¿Tienes hijas?
- Sí, dos.
- Pues no tienes "maneras" de madre.
- ¿Y eso? ¿Qué maneras tiene una madre?
- Pues no lo sé, pero te veo demasiado joven para serlo. ¡Y qué no te pareces a mi madre!
Ante su respuesta, he optado por callarme... ¡cuálquiera sabe que "maneras" tiene su madre!
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