miércoles, 30 de noviembre de 2005

Y la vida sigue

Uno de los efectos secundarios de la nueva medicación, es la astenia... cansancio generalizado y ganas de no levantarme de la cama. Y aunque ando pensado en si vale la pena, al final he decidido que si... vale la pena levantarse a pesar del cansacio... vale la pena salir a la calle un ratito, aunque sea para sufrir el frío en mi cara... vale la pena obligarme a acompañar a mis hijas, saludar a los conocidos... gastarme un dinero que no tengo pero que sé que éste, al menos, es por una buena causa: mis hijas.

Así que aquí me tenéis, con mucho cansancio, pero preparando a las pequeñas para llevarlas a su entrenamiento.

Espero adaptarme pronto.

En otro orden de cosas, hoy hace ya un añito que decidí, por fin, escribir para que me leyeran, hasta entonces lo había hecho sólo para leerme yo. Y la verdad, es que aunque empecé con la idea de no estar más de unas semanas... ha terminado enganchándome por completo. Siempre me ha gustado escribir (más bien, escribirme), pero gracias a todos vosotros, he descubierto que también me gusta que me lean... a pesar de críticas diversas.

Y por último: ¡Felicidades Monty! me da rabia no estar a tu lado en este momento para felicitarte como correspondería (esos tirones de orejas que se me han escapado... ainsss) Pero que sepas que para el año que viene pienso dártelos.

... Y que cumplas muuuchos más...!!!

martes, 29 de noviembre de 2005

Defecto de fábrica

Nunca he sido un dechado de salud. Desde que a los 18 años, encontraron los primeros síntomas, de algo que no sabían que podría ser... he ido peregrinando de médico en especialista con decenas de pruebas (algunas no tan inocuas como pretendían hacerme ver... joé... que dolian vamos).

Al fin, con ya veinticuatro años, consiguieron dar con la clave: desarreglo hormonal, mis glándulas suprarrenales producían más catecolaminas de las necesarias. Desde entonces he conocido un puñado de medicamentos, dietas, pruebas y más pruebas para controlarme desde mi hipertensión, hasta un buen puñado de síntomas que he desarrollado.

Es decir: por fuera estoy mu'wena... vamos... (o al menos eso me han dicho durante años)... pero los médicos, no hay manera. Para ellos soy un ejemplo viviente de lo que estudiaron en sus libros.

Y todo este preambulo viene a cuento, porque hoy, en una revisión (que llevo atrasando más de dos meses, todo hay que decirlo)... mi doctor se ha llevado un buen susto.

Mientras tranquilamente leía mi libro, al parecer, mi tensión arterial se le ha ocurrido dar un buen salto y colocarse lo bastante alta, como para que me comentaran, así, como quien no quiere la cosa, de un posible ingreso.

Al final, después de dos horas y media y un puñado de medicamentos, han conseguido volverla a una medida aceptable... pero ahora me tocará empezar con las dichosas pruebecitas, para comprobar que ha podido pasar con mis queridas y amigables glándulas suprarrenales.

Como si no tuviera bastante con un trabajo en el que no gano dinero, una cuenta llena de telarañas, una navidad casi a solas, un amor a un buen puñado de kilómetros, un cambio de dieta en el que volverán a desaparecer de nuevo los ricos manjares... y un buen puñado de efectos secundarios que han producido en mi cuerpo este defecto de fábrica que al parecer ya traía al nacer...

Lo siento, pero hoy no ha sido mi mejor día...

lunes, 28 de noviembre de 2005

Por una buena causa

Me han pasado varias veces el famoso meme de fondo de escritorio... y he dejado pasar el tiempo. La verdad, es que como ya dije en otras ocasiones, no me gusta la "obligación" que esto conlleva. Me gusta escribir mis artículos libremente y como vayan surgiendo. Pero esta última vez ha sido una persona que respeto mucho, el que me ha pasado la obligación.

Y como él dice, es por una buena causa... causa a la que me apunto... por otro bloguero excepcional, al que quiero y respeto mucho y al que me gustaría seguir leyendo.

Ahí va el mío:

viernes, 25 de noviembre de 2005

Soy mujer

Hace ocho años, murió mi tío. Mi suegra, que también había perdido a su marido años antes, acudió a darle el pésame.

- ¿Cómo estás?

- Genial... debería haberse muerto hace cuarenta años. Entonces hubiera tenido tiempo de volver a ser feliz.

Mi suegra, la miró con cara asustada. Es difícil de entender a alguien que está fuera, los sentimientos que puede llegar a tener, una mujer que ha sufrido malos tratos durante más de cuarenta años.

Y hoy, día Internacional contra la violencia de género, va mi homenaje a mi tía y a todas nosotras, mujeres, que sufrimos el pertenecer a esa mitad de la humanidad, muchas veces menospreciada por ciertos individuos que siguen creyéndose propietarios de sus parejas.

Hoy en día, mi tía padece Alzheimer y ha ido olvidando su vida, tanto las sonrisas (pocas, demasiados pocas en su vida) como todos esos años aguantando, porque el amor era así. Al menos ahora tiene a sus hijos que la cuidan con todo el amor y cariño que ella le dio, en contraposición a tantos golpes que le suministró su marido, durante cuarenta años. Pero no olvidaré el día que me dijo:

- Envidio la vida de ahora y las facilidades que tiene las mujeres para divorciarse de su marido e intentar ser felices sin un hombre al lado. Ojalá hubiera tenido un poco de todo eso hace cuarenta años. Pero la única vez que intenté salir de todo eso, la policia me devolvió a casa, con mis 8 hijos y mi marido... que esa noche me "enseñó" que mi lugar era en casa y con la pata quebrada, literalmente.

Tita, va por tí. Y aunque ahora no te des cuenta, te quiero y admiro a esa mujer que educó a sus hijos en el amor e igualdad entre hombre y mujeres... a pesar de tenerlo todo en contra.

miércoles, 23 de noviembre de 2005

De vuelta al mismo problema

Y aquí estoy, en un ordenador prestado, con una conexión prestada también (gracias Fede)... porque vuelvo a tener mis consabidos problemas de conexión.

No sé cuando tardaré en volver, pero lo que si sé, es que os voy a echar de menos (aunque seguiré escribiendo en casa para mi y cuando vuelva, también para vosotros).

Besos de una maia... para todos, claro.

martes, 22 de noviembre de 2005

Educación o la falta de ella

¿Cómo puedes esperar educación de un hijo cuando tú, como padre, eres incapaz de respetar a los demás?

Estel e Ithilien están preparándose para su primera comunión, desde hace dos meses acuden semanalmente a la parroquia para su clase de catequesis. Hoy era día especial, iban a realizar una sencilla ceremonia dentro de la iglesia... y como día especial, dejaban acudir a los padres.

Respeto cualquier idea religiosa... ninguna es mejor o peor que la que yo profeso. Incluso respeto la carencia de ideas religiosas. Pero si tú piensas así ¿por qué quieres que tu hijo haga la Primera Comunión?

Samuel es compañero de clase de Ithilien, tiene 8 años y justo antes de entrar a la iglesia, le ha pedido un chicle a su madre... que se lo ha dado (Samuel tiene problemas en sus dientes, hace dos años, el dentista tuvo que extraerle casi la totalidad de sus muelas... a la tierna edad de 6 años, eran irrecuperables, consecuencia de la gran cantidad de chucherias que consume, suministradas por sus padres). Siempre ha sido un niño bastante complicado en su trato, aunque simpático y extrovertido, es bastante gamberrete y sus padres le sonríen esas pequeñas "sorpresas" que suministra a los demás.

Ya dentro del templo, la catequista ha descubierto que Samuel masca un chicle. Le ha pedido que se lo sacara de la boca, el niño ha seguido masticando mirándola descaradamente. La pobre señora, ha acudido a los padres (por una vez y sin que sirva de precedente, estaban los dos en la iglesia, disfrutando de la excelente educación de su pequeño) diciéndoles que si alguna vez le han dicho a su hijo, que es de poco respeto mascar chicle en la iglesia.

Y como si todo estuviera preparado, ha saltado su padre... defendiendo a su pequeño. La madre ha intentado calmar a su marido, con la sonrisa en la cara, pero ni por un momento, le ha pedido a su hijo que se sacara el chicle de la boca. El padre ni se ha callado ni ha consentido en que alguien le diga algo a su retoño.

- Por favor, guarde silencio, estamos en un lugar de oración.

- Esta es la casa del señor y nadie me va a echar de aquí.

- No le estoy pidiendo que se marche, solo que guarde silencio, estamos intentando realizar una ceremonia en que los niños son protagonistas.

- Mierda de curas, siempre tienen que ordenar a todos lo que tienen que hacer. Pues no pienso callarme. ¿Qué te has creído que eres? Solo eres una mierda de curilla y estás aquí para servirme a mi... que para eso estoy pagando para que mi hijo haga la comunión.

- Perdone, pero tanto Dios, como los que estamos aquí, merecemos un respeto... y si usted no cree ni en la Iglesia ni en Dios, bien podría marcharse....

- ¿Tú... tú me vas a echar de aquí?

El sacerdote ha optado por ignorarle... cosa que ha "revolucionado" más si cabe, al educado caballero que había acudido a ver la buena educación de su hijo. Su señora le ha mandado a tomar un café y él... como buen esposo, le ha pedido el dinero para el café... pero a grito pelado.

Ahora entiendo el comportamiento de Samuel, tiene un digno ejemplo de comportamiento en casa.

lunes, 21 de noviembre de 2005

Mi deseo

Cierro los ojos y pienso en ti, acurrucada en mi sillón, con mis brazos rodeando mis piernas. Te huelo, ese olor que me embriaga... siento tu aliento en mi cuello y el vello reacciona... tan cerca de mi que humedezco mis labios esperando tu beso.

Y te deseo. Esa piel que quiero lamer, tan cerca de mi pensamiento, que si levanto mi mano, mis dedos sentirán el cosquilleo al tocarte. Te siento estremecer con mi abrazo. Te oigo gemir.

Quiero poseerte... Y que me poseas.

Y ese deseo es tan fuerte, que no puedo callarlo... intento esconderlo en mi pensamiento, dentro de mi, porque no estás conmigo. No en este momento.

Pero no puedo. El deseo no entiende de esperas... está ahora aquí, conmigo, en mi sueño, en mi pensamiento. Me sorprende, me asusta, me resisto, me prometo esperar tu llegada, porque quiero compartir mi sueño, mi amor... mi deseo contigo.

viernes, 18 de noviembre de 2005

Sin comentarios

Sí, el título de este post se parece muchísimo al anterior, pero ahí quedan las similitudes. Es una historia por completo distinta, eso si, me ha dejado por completo muda... sin saber bien como reaccionar.

Soy su madre y la conozco desde hace más de 8 años... pero mi hija pequeña sigue asombrándome y sin saber bien que decir a sus historias.

Justo a la salida del colegio, conversación de Ithilien y su madre, de improviso ella recuerda algo y cambiando drásticamente de conversación (le preguntaba que tal le había ido el control que había tenido hoy sobre conocimiento del medio) me comenta:

- Mami, mi amiga Patri me ha contado que los Reyes Magos son los padres. Pero que tonta es... ¡mira que creerse todo lo que le dicen los mayores!.

Y ahí me quedé yo... sin comentarios.




Estel viendo un reportaje en televisión, sobre la desconocida "caravana de la muerte" durante la guerra civil española:

- Mamá ¿para qué existen las guerras?. No lo entiendo. No entiendo por qué los mayores tienen que matar a niños... para qué sirve hacer tanto daño.

Y de nuevo, me quedo sin comentarios.

jueves, 17 de noviembre de 2005

Comentarios

Reconozco a internet como una de las mejores herramientas para aprender. El tener cientos de páginas a merced de la curiosidad de uno, la rapidez en la búsqueda de información sobre cualquier tema, sacia mi ansia de saber más.

Y si esto ocurre en una persona que busca aprender por si misma, por la necesidad de cubrir su desconocimento... puedo imaginar todo lo que puede ayudar en un estudiante. Ya no es necesario tener decenas de libros en casa, ni ir a la biblioteca. Desde su propio escritorio, con un click, puede acceder a toda la información necesaria.

Lo que ya es más difícil (y en eso tenemos que estar pendientes los padres) es impedir que nuestro hijo se encuentra todo ya hecho. Internet es una herramienta de doble filo (y ya no me meto en cuestiones pornográficas, legales o morales). En localizar ese mismo trabajo que se le pide en clase, sin mascarlo, sin esfuerzo... y entregarlo como suyo.

Y todo esto viene a cuento, porque en ocasiones llegan al blog, personas que van buscando algo muy determinado y me dejan comentarios del tipo:

"Hola somos unos desesperados necesitamos con muchisima urgencia el resumen de Cronicas de Narnia El principe Caspian.
Si alguien sabe donde podemos conseguirlo se lo agraceremos etermanente muchas gracias
Por favor no tenemos tiempo de leernoslo tenemos poquisimo tiempo
Ayundenos
Muchas gracias
Buenos dias
Besos
Desesperados"


Lo siento, pero si no tienes tiempo de leerlo, es porque lo has perdido, en vez de aprovecharlo en leer. Y más este libro, que es muy juvenil y se lee muy rápido. Es tu trabajo y tu obligación (aquí salió mi vena maternal) y puedo ayudarte en otras circunstancias, pero no voy a hacer el trabajo por ti. Si un profesor te ha impuesto este trabajo, te ha dado tiempo a hacerlo. NO me creo que sea capaz de darte un par de horas para leer el libro y hacer el comentario.

Pero lo que colma el vaso de la impaciencia, es cuando te encuentras el comentario de la niña (en este caso) egoista, caprichosa y engreída, que se cree que todos estamos a su servicio y encima se enfada porque no encuentra lo que quiere:

"q xuxa es esto???
kro resumenes de libros
no estupideses!!!!!!!!!!!!!
paulina"


Pues Paulina, hija, me gustaría cruzar unas cuantas palabras con tu profesor y ya de rebote, con tus padres, sobre tu educación (también aquí ha salido a relucir mi vena maternal).

Y ahora un aviso a visitantes de rebote: esta página es una bitácora personal de una persona normal y corriente a la que le gusta leer libros y por eso suele hablar de ellos. No es elvago.com ni ninguna similar y si no encontráis lo que buscáis, al menos tened la decencia de no montar una pataleta.

Y por favor, es más fácil aprender si hacéis el trabajo por vosotros mismos, aunque reconozco que puede ser una pérdida de tiempo si lo que estáis deseando en ir de botellón con los amigos... pero eso no os enseñará a enfrentaros al futuro que os espera.

miércoles, 16 de noviembre de 2005

En ocasiones

En ocasiones, siento la necesidad de viajar en el tiempo. De volver a ser niña en casa de mis abuelos. En ocasiones siento la falta de mi amigo el fantasma o de Blanquita, con los que tantas aventuras viví.

En ocasiones necesito liberarme del estrés de ser adulta y de las responsabilidades adquiridas. En ocasiones quiero llamar a mi madre y que me consuele.

En ocasiones... quiero llorar sin que me señalen por ello. En ocasiones quiero gritar sin que me llamen loca.

En ocasiones, quiero mirar mi cuenta del banco y no sentirme absurdamente inútil. En ocasiones me gustaría que ser una niña superdotada me hubiera servido de algo más que para sacar buenas notas.

En ocasiones me gustaría conocer a alguien que me dijera como estirar los poquísimos euros que me quedan para llegar a fin de mes.

martes, 15 de noviembre de 2005

Cuando cumpla los 14...

Cuando Wendeling era niña, siempre deseó cumplir 14 años. ¿Por qué esa edad? la Wen de ahora no lo recuerda, pero si recuerda todas las cuentas y restas que hacía, conforme pasaban los días, los meses... los años... para llegar a cumplir esos 14 años.

Con 6 años, ya sabía sumar, restar, multiplicar, dividir... le quedaban 8 años.

Con 7 años, pasó de leer cuentos troquelados infantiles (de esos que tenían 6-8 páginas, con dibujos enormes y un par de frases por página) a novelas juveniles... en esas sagas interminables de "los 5" y similares... le quedaban otros 7 años.

Con 8 años, ya sólo eran 6 los que le quedaban... pero parecían no pasar nunca. Empezó a jugar con su amigo el fantasma.

Con 9 años, sus aficiones se localizaban en tragar semanalmente novelas rosa (que compartía con su abuela... le encantaba Corín Tellado) y empezar a escribir sus propios cuentos... sus fantasías relatadas en frases comprensibles sólo para ella. Ya quedaban solo 5 años.

Con 10 años, llegaron ESDLA a su mundo privado y sus padres... cambio drástico en su vida: nueva familia, nueva ciudad, nuevos colegios... ningún amigo... pero siguió con su deseo de cumplir esos famosos 14 años... ya sólo 4.

Con 11 años, primeros problemas serios con su hermano (al que quiere muchísimo, pero con el que jamás se adaptó a vivir). Primeros examénes psicólogicos y descubrimiento (con sorpesa incluida para ella) de su más que interesente CI. Parece que el tiempo avanza... 3 años.

Con 12 años, su biblioteca particular empieza a aumentar considerablemente. El descubrimiento de una biblioteca cercana a su casa, consigue liberar algo el bolsillo de sus padres. Sigue teniendo problemas en hacer amigos... pero empieza a crear su mundo particular formado por libros, fantasías y sueños... 2 años nada más.

Con 13 años, sus primeros cambios hormonales y el descubrimiento del lo agradable que pueden resultar las autocaricias... aunque enseguida llega el sentimiento de culpabilidad... Pero algo tan bueno ¿tiene que ser pecado?. Decide que su futuro está en seguir estudiando... sabe lo que quiere aunque no tiene muy claro lo que va a conseguir... 1 año más y tendrá los 14.

Con 14 años... con 14 años... ¿qué es realmente lo que esperaba que pasaría cuando los cumpliera? Lo ha olvidado. Pero ya los tiene... Y sé da cuenta que sus padres no tienen la misma idea de como afrontar su futuro. Le toca aprender a comportarse como una mujer mayor y comienza a trabajar.

***

Con 38 años... cuando ya han pasado 24 de esa edad mítica que ella se impuso de niña ¿Qué ha conseguido? Ser madre. Saber enfrentarse a los problemas de la vida (con más o menos éxito) y hoy por hoy, sentirse enamorada de una persona maravillosa y tener ilusión por el futuro.

Cuando era niña, quería cumplir los 14 años, que esa edad llegara ya. Ahora sólo piensa en la manera de llegar a final de mes. Ahora sólo piensa en educar a sus hijas para que sepan afrontar su vida. Ahora sólo piensa en la próxima vez que podrá ver sus ojos. Ahora sólo piensa que el futuro está en sus manos y nadie se lo va a arrebatar.

lunes, 14 de noviembre de 2005

Culpable

- Pero a ver... ¿para qué tienes tu página, qué haces en ella?

- Cuento historias.

- ¿Qué tipo de historias?

- Pues las que conozco, es la mejor manera que hay de contar algo, hablar de lo que realmente conoces. Y lo que mejor conozco es lo que me rodea, mi vida.

- Pues escribe un libro y lo publicas.

- No soy lo bastante buena como para que un editor quisiera publicarme un libro, pero supongo que si he descubierto ser lo bastante vanidosa como para que me guste que me lean.

- Jamás contaría mi vida en internet... para que todos se enteren... que va... que va...

Y Wendeling, que reconoce ser en ciertas ocasiones muy malvada, no ha podido evitar responderle:

- No necesitas hacerlo en internet, ya lo haces cara a cara con todo el que quiera escucharte, lo conozcas o no.

Nota: Sólo ha sido una confesión de mi culpa. Me reconozco que en ciertos momentos, a pesar de mi educación, no puedo evitar dañar a las personas que me rodean... aunque, como en este caso, no la trague, pero tengo que vivir muchas horas a su lado y mejor vivir en buena armonía... Pero... ufff.... cuando te toca convivir con alguien que hagas lo que hagas y te suceda lo que te suceda, a ella le ha pasado también y muchísimo peor. Y que utiliza el famoso método de quien grita más fuerte tiene la razón... Utilizar este sistema sólo consigue alimentar un poquito mi propio ego, en detrimento de las buenas relaciones entre conocidos.

Me confieso culpable.

domingo, 13 de noviembre de 2005

Maldita distancia

- Te amo, pero no eres para mi.
....
- Te hice una promesa.
- Y la has cumplido. Me has liberado.

Y las mariposas vuelan libres, bajo la luz de la luna.

"La novia cadáver" de Tim Burton




No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.

¿Por qué me cuesta tanto verle marchar? A pesar de la promesa de volver a encontrarnos muy pronto, me duele perder su imagen en la lejanía.

Y las lágrimas que llevo horas evitando, intentando vivir nuestros últimos segundos juntos, escapan al saber que cada minuto que pasa, aumenta la distancia que nos separa.

Se que nos volveremos a encontrar, pero en este momento, a escasos minutos de nuestra separación, la nostalgia gana a la ilusión de un nuevo encuentro.

viernes, 11 de noviembre de 2005

Otoño

Hoy por fin, ha llegado el otoño.

Llueve.

Han bajado las temperaturas... hace más frío.

Este fin de semana, mis hijan disfrutarán de su padre...

Y en unas horas llegará a casa.

Parece que el otoño ha decidido hacer que nos quedemos en casa, conociéndonos más.

Bienvenido, otoño.

Nota: y tiemblo, no de frío, sino de esa mirada que me sonrierá, cara a cara... y de esas horas que nos esperan, juntos... y del placer de olerle de nuevo, después de casi tres meses.

jueves, 10 de noviembre de 2005

No gano para sustos

- Mami... mami.... ¿a qué edad me voy a morir?

Y se queda mirándome, esperando una respuesta.

- Pues no lo sé. ¿Para qué quieres saberlo?.

- Aaahhh... para nada. Para hacer cuentas y saber en que año me voy a morir.

Y la señorita Ithilien se queda tan tranquila después de esta respuesta.

Si es que....




Otro momento surrealista: caminando por calle Nueva, camino de la oficina en la que paso mis horas por las mañanas (intentando ganarme el bocata y el café del desayuno), veo venir de frente una pareja de la policía local. Caminan muy juntos... en un momento determinado, me doy cuenta que van cogidos de la mano...

"No... no puede ser"

Sigo observado, casi me paro, esperando a que lleguen a mi altura y observando sus manos. Sí, no me equivoco, van cogidos de la mano. Ellos descubren mi cara de sorpresa y hacia donde se dirige mi mirada. Se separan instantáneamente (más rápido que el nescafé), me miran y siguen adelante.

Me rebasan. Y llevo con mi cara de asombro durante toda el día.

Nota para los morbosos: eran una pareja de hombre y mujer.

miércoles, 9 de noviembre de 2005

Vocación

Después del incidente con Juanlu, a Wendeling y sus 16 años, le quedaron muy pocas ganas de volver a salir con otro chico. Su padre había muerto y en su casa no existían precisamente "aires" para vivir una juventud despreocupada al uso. Tubo que hacerse mayor y cargo de una serie de responsabilidades, entre ellas, aportar algo de dinero a casa (seguía trabajando ocasionalmente en el estudio del Sr. Arquitecto) y con la idea de prolongar sus estudios, aunque ahora no tendría el apoyo de su padre, contaba con la idea de una beca que echara por tierra los argumentos de su madre de que las mujeres no tenían por qué estudiar una carrera universitaria.

En esa época, era una joven muy tímida, que sólo contaba con una amiga de verdad, una amiga con la que se atrevía compartir sueños de un futuro y confidencias... a pesar de lo ocurrido con Juanlu... sobre chicos. Por mucho que quisiera restarlos de su memoria, la edad (y esas hormonas locas) lo hacían imposible.

Y ahí estaba Javi B., no era el chico más guapo del insti, ni el más simpático, ni el más pasayo, ni el más gamberro,.... pero a pesar de eso, conseguía llamar la atención de Wendeling constantemente... quizás su sonrisa socarrona cuando captaba alguna ironía,... quizas su inteligencia demostrada constantemente en sus trabajos para clase,... quizás sus gustos literarios (al igual que Wen, a Javi B. le gustaba leer por el placer de disfrutar, no por obligación), quizás su cabezonería cuando se creía en poder de la razón, quizás el no importarle quedar en ridículo si ayudaba a alguien (y a causa de eso, cayó en un buen montón de novatadas y se ganó las malas ideas de más de un compañero), quizás el aire de desvalimiento que conseguía sacar el instito maternal de Wen.... o tal vez todo junto, hacía que ella se descubriera mirandolo, siguiéndolo para saber donde estaba o en que círculo se movía.... Y como estaba predestinado (creencia de la mayoría de los estudiantes a esa edad), terminaron por encontrarse y conversar sobre libros, discutir sobre política, exponer ideas para salvar el mundo de la destrucción total...

El grupo de dos (Wen y su amiga) pasó a ser de tres, al incluir a Javi B.

Todos pensaron que él iba tras una de ellas... hasta Wen creyó que era así, porque ella sí tenía intención de enamorarle. Lo encontraba tan inteligente, que seguro que con él no tendría los mismos problemas que con Juanlu... porque él era una persona madura que sabía perfectamente lo que quería.

... Y tan perfectamente. A ella se le cayó el cielo (con astros incluidos) el día que Javi B. le contó su mayor secreto: Estaba esperando a cumplir los 18 años para entrar al seminario, tenía vocación.

- ¿Vocación? ¿Y desde cuándo?

- Desde que era muy pequeño, siempre he querido ser cura. Pero mis padres no me han permitido entrar antes al seminario, podría haber hecho allí el bachiller y seguir... pero no hubo manera, por mucho que les insistí solo he conseguido tener que esperar a los 18 años y porque a esa edad ellos ya no pueden oponerse.

Wendeling se "alegró" por su amigo, porque supiera exactamente lo que quería, aunque ella tuviera tantas dudas... porque tenía todos los pasos previstos para su futuro.... Pero como mujer sintió mucha rabia, porque ella sabía que él podría ser el hombre de su vida. Lo malo es que al parecer, él no tenía previsto que hubiera una mujer en su vida.

Durante dos años, siguió su amistad especial con Javi, como su mejor amiga, aunque estuviera deseando convertirse en su novia, pero a pesar de todas las confidencias mutuas, incluso llegó a confesarle que sentía algo especial por él... que Javi confirmó era cariño por su mejor amigo...

"Cariño... ¡joder!... bésame y te enterarás que tipo de cariño es"

... incluso intentó provocarle en múltiples ocasiones, seguro que se dió cuenta de esa proximidad, pero si... tenía vocación... incluso todos pensaron que eran pareja y que había algo más....

... algo más... la confidencia de los sueños de futuro de Javi B.

Terminado COU. Wendeling ilusionada con comenzar su carrera. Javi B. se despide de las dos en público. Esa noche queda a solas con ella.... Una emotiva, larga y última conversación, en la que se cuentan un montón de secretos que habían quedados aparcados a causa de su vocación. Después del verano empezaría por fin a cumplirse su sueño, su carrera sacerdotal...

- Wen...

- ¿Si?

- ¿Me besarás antes de irte?

"¿Ahora?" piensa ella... ahora que ya no queda tiempo para nada... ahora... cuando durante dos años ha soñado, deseado, pensado, imaginado, incluso escrito y descrito ese beso.

Un largo, sensual, deseado beso.... "Y encima sabe besar"



Nota: Diez años después de esa despedida. Paseaba por la ciudad con mi hija Estel de 6 meses de edad, cuando justo de frente, veo venir a Javi B. Diez años sin vernos y nos reconocemos al instante. Sus mismos ojos... no han cambiado (aunque si algo su cuerpo... y el mío). Pasea con un cochecito en el que hay un bebé. Me sorprendo, me alegra verlo... sonríe al verme. Paramos, hablamos. Me presenta a su hija: Ana.

- Pero... ¿Tú no tenías vocación de cura?

- Sí, pero descubrí que no tenía vocación de soltero... por culpa de un beso.

martes, 8 de noviembre de 2005

Soplándome el flequillo

¿Por qué cuando me ofrecen un trabajo, del que me siento capaz de desarrollarlo por completo y con un sueldo medio decente... tiene que haber un pero que quizás me lo eche por alto?

No... no quiero quejarme, porque sé que hay personas en peores condiciones que yo, que no disponen de vivienda digna ni una mínima ayuda (y en ese caso he de reconocer que el padre de mis hijas paga religiosamente su parte de manutención). Pero en este momento, después de una entrevista de trabajo, de la que he salido muy satisfecha (tras la confesión de la persona que me hacía la entrevista y que sería mi futuro jefe, de ser la persona con mayores cualidades para ocupar ese puesto), la circunstancia de que empezaría a trabajar, después de pasar un curso de aprendizaje de dos semanas, con todos los gastos cubiertos... en otra provincia.... y de no saber donde podrían quedarse mis hijas... hace que por los menos lleve 6 horas, soplándome el flequillo y rompiéndome la cabeza para solucionar ese tema.

... Y la vida sigue siendo complicada, pero me niego a no seguir avanzando.

Editado: No es tan fácil como algunos piensan... suerte de esas familias numerosísimas en las que todos se ayudan. En mi caso, mi familia está formada por mis hijas, mi madre (que trabaja y no puede ayudarme) y un hermano del que me sobra la mitad... es decir, su señora esposa, que en todos los años que tienen mis hijas no se ha dignado, por si le hacían daño o se ensuciaba la ropa, de cogerlas en brazos de bebé ni darles un triste beso. Al final, el padre y la abuela paterna se harán cargo en caso de que sea la elegida... sigo cruzando los dedos.

lunes, 7 de noviembre de 2005

Novatada currantil

Wendeling con 14 años recien cumplidos (los cumple en junio) y recien acabado su EGB... mantiene una conversación... interesante (por decir algo) con su padre. Éste le está preguntado que quiere hacer en su vida futura... cuales son sus proyectos. Wen muy ilusionada le habla de su idea de estudiar una carrera.

- ¿Medicina? me haría mucha ilusión tener una hija médico.

- No papá... no sería capaz, si veo una gotita de sangre y el mundo da vueltas... ni medicina ni enfermería.

- Pues a ver, ¿qué quieres hacer?

Wendeling, mirando hacia el suelo y de reojo a su padre, cuando dice, casi susurra:

- Matemáticas.

- ¿Queeeeeeé?

- Papá, que me gustaría estudiar matemáticas.

- ¿Y eso para que sirve?

- Para saber más.

- ¿Y ganar más dinero?

- Bueno, papá... si después engancho algo como económicas....

Y por ahí convenció a un padre, que era su tarea principal en ese momento, porque sabía que su madre jamás aceptaría que su hija estudiara... La obligación principal de una mujer era saber como llevar una casa, conseguir novio, casarse y tener hijos.

Pero al parecer, la idea que tenía su padre sobre su futuro, no estaba en estudiar una carrera... todo lo más un oficio... y ya le había buscado cierta ayuda...

- Bueno, Wen. De todas formas, sabes que no me gusta que vivan "vagos" (sí, usó esa misma palabra) en mi casa... y como estudiar una carrera supone mucho dinero, vas a empezar a ahorrar desde ahora mismo. Te he buscado un trabajo. No es nada complicado, es el estudio de un arquitecto y harás de mecanógrafa, recepcionista,.... lo que te manden. ya sabes.

Y ahí tenéis a una Wendeling, a sus 14 años recien cumplidos, recorrer toda la ciudad (el estudio estaba justo en la otra punta), dos autobuses y ratito a pie... sola.... Y empezar (algo nerviosa y tímida) su primer trabajo remunerado.

Después de la primera semana de trabajo. Wen empieza a pillarle el tranquillo a todo. Mecanografía proyectos, recibe llamadas de teléfono, va al bar de la esquina a por café... no es algo complicado y todos (desde el gran jefe, el arquitecto, a aparejadores, peritos, secretaria) le tratan con simpatía).

En el enorme estudio (por descontado, con muchísima luz) había varios trasteros en que se guardaban enormes cantidades de proyectos... en esos enormes planos enrollados. En uno de ellos, estaba el perchero en que Wendeling, todas las mañanas, colgaba el pequeño bolso... casi infantil (de todas formas, sólo tiene 14 años recien cumplidos).

Acaba de llegar una mañana, cuando abre el trastero... y se encuentra que ese día han trasladado el perchero justo al fondo. Entra... cuelga el bolso y alguien cierra la puerta.

Wen se sorprende. Está en un enorme armario por completo a oscuras, solo una leve rendija de luz por debajo de la puerta... que como buen armario, no tiene picaporte por dentro, ni llave de la luz.

Grita... pero no mucho. Es tímida. Y cuando comprueba que sus llamadas de atención no surten el efecto deseado, sencillamente se sienta en el suelo, apoyándose contra la pared y a esperar a que alguien abra la puerta.

No se le pasa por la cabeza que puede ser una novatada y que desde fuera están esperando sus gritos y quejas.

Pasa el tiempo, no se escucha murmullos ni voces lejanos... imagina que tal vez han salido a desayunar... No queda nadie en el estudio... el teléfono suena un par de veces pero nadie lo descuelga.

Y de pronto alguien, por fin, abre la puerta del trastero. Wendeling, con los ojos entrecerrados por la luz, suelta un:

- Por fin, ya era hora.

Y el compañero, recien llegado de tomarse su café... ha olvidado que dejó a Wen encerrada dentro... y se lleva tal susto, que da un salto y termina dándose un enorme golpe con la fotocopiadora que está justo detrás.... con el consecuente ataque de risa de los demás.

Wendeling ya era del grupo...

Nota: por cierto, la fotocopiadora empezó a funcionar no muy bien, después de aquel golpe, que trajo como consecuencia un enorme morado justo donde la espalda pierde su casto nombre, del inocente... también... que abrió el trastero en que me habían dejado encerrada.

viernes, 4 de noviembre de 2005

Empezamos pronto...

Desde pequeñitas (como cualquier niño que se precie) hemos educado a nuestras hijas en la creencia de los reyes magos: esas impresionantes caritas de ilusión cuando reciben los regalos, es el mejor pago que se puede recibir a los desvelos que tenemos buscando lo que ellas quieren... y desean.

Pero los niños van creciendo y por mucho que pretendamos guardar esa inocencia, quieras que no, se va perdiendo.

En los reyes de las navidades pasadas, se salvó por los pelos y en éstas... la verdad... no sé muy bien que creen en estas navidades. Por la actitud de Estel (y su edad, casi 10 años) pienso que ya sabe quien son los autores de los develos de esos regalos que reciben en reyes, pero por consideración a su hermana, no dice nada.

E Ithilien, es mucha Ithilien... ella sigue creyendo incuestionablemente en ellos y lástima me da quien le diga algo en contra, porque menuda es la señora para defender lo que cree.

Pero como iba diciendo (que me pierdo), hemos educado a nuestras hijas en creer en los reyes magos y en que piensen muy bien el regalo que desean recibir... sólo un regalo. Porque si piden muchos (como la gran mayoría de los niños actuales, que les falta catálogo y anuncios televisivos para pedir todo lo pedible), los reyes puede escoger justo el regalo que menos ilusión tenga por recibir. Así que si piden uno sólo, pueden estar por seguro que removerán cielo y tierra para encontrarlo (qué me lo digan a mi, que como ayudante de Gaspar, lo pasé bastante mal intentando encontrar durante un mes de diciembre completito, juguetería por juguetería o grandes almacenes, la por entonces deseada Baby Lucía). Así que este año le hemos pedido que adelanten su carta a los Reyes Magos.

Desde pequeñitas han sido ellas quien han escrito sus cartas siempre. Cuando no sabían todavía leer, les hacíamos recortar el juguete que quería de un catálogo y pegarlo en su carta... así no había error posible. Ahora ya saben como escribir sus deseos (faltas ortográficas incluidas).

Y carta, escrita y entregada por el bueno y efectivo servicio de correos nacional (sin comentarios ¿eh? que os veo venir).

La carta de Estel es simple y directa al asunto: pide un planetario, un proyector que le indicará en las paredes, si apaga la luz, las principales constelaciones y planetas que se ven en nuestro cielo, con libro de explicaciones e historia de cada uno de ellos. Y da las gracias por el futuro presente.

E Ithilien, es mucha Ithilien... su carta en manos de un psicólogo infantil, indicaría como es su carácter al 100 %. Sólo tres frases, para saludar, pedir regalo y dar las gracias. En solo tres frases todos sus deseos reunidos: Un nuevo "Nenuco" (ya es el quinto año seguido que pide uno y eso que sólo tiene ocho años). Tres frases que ocupan un folio al completo.... enormes...

- ¿Has terminado Ithilien?

- Sí mami. Toma - Y me entrega su carta. La leo, asombrada.

- ¿Y estas letras tan grandes?

- Es que como son tan viejecitos, no quiero que tengan problemas de leer una letra pequeña. Así se enteran bien de lo que quiero.

Desde luego, ella no se queda sin juguete... Menuda es Ithilien.

Problemas de conexión....

... de nuevo... Y es que no se como me las apaño, pero no hay manera de que levante cabeza en este aspecto, cuando no es mi ordenador, es telefónica o ya.com los que me fastidian.

Y sí, os he echado de menos... Espero solucionar todo esto muy pronto y volver a las andadas.

Besos de una maia para todos (ale!! a repartir!!) y gracias por seguir pasando por aquí.

martes, 1 de noviembre de 2005

Nuevos ídolos

Hace unos días, hablaba con un amigo sobre los blogs y la idea que terminamos formándonos de la persona que escribe, según lo que leemos.

Por ejemplo, HSolo se ha convertido, en todos estos meses, en el hombre perfecto a conquistar: Inteligente, sensible, divertido, con un buen trabajo y soltero y sin compromiso... y aunque él lo niegue, el hecho comprobado de que el 90% de sus lectores seamos mujeres, lo confirma. Y al final terminamos leyendo lo que nosotros queremos ver, aunque él diga otra cosa: El sigo sin novia lo traducimos en un: estoy deseando enamorarme y tener novia... y no en lo que él realmente quiere decir: sigo sin novia, porque no quiero tener novia.

Y en contrapunto femenino: la Amante, se convierte en el oscuro objeto del deseo masculino (y su gran porcentaje de lectores de esa mitad de la humanidad, están de acuerdo). Y terminamos viendo a una mujer frívola que solo piensa en sí misma... y no vemos a la mujer sensible y cariñosa que ha optado por vivir sus sentimientos de esta forma, enamorada, como ella dice, hasta las trancas, de un hombre casado.

Nos hacemos una idea de la persona que escribe, y terminamos por adjudicarle una personalidad, que en el gran porcentaje, es errónea. A nuestra edad, los lectores de blog, hemos cambiado a nuestros ídolos... esas personas a las que admirar, que en nuestra adolescencia eran actores-actrices y cantantes y ahora son escritores de bitácoras. Con la enorme suerte que la gran mayoría son anónimos y terminamos por imaginar su físico a imagen y semejanza de esa persona ideal que tenemos en mente... y por consiguiente, jamás nos decepcionan.

Yo también soy escritora de bitácoras, y después de casi un año, descubro que también puedo ser objeto del deseo, de alguien que me lee a miles de kilómetros... y ser esa mujer excepcional, que imagina que forma parte de sus sueños. Una mujer de la que se puede enamorar... Aunque también descubro, que son sus sueños y que yo no soy así.

Soy una mujer normal y corriente, que vive y sobrevive a una vida lo más anodina posible... y a la que le gusta escribir y que la lean. No soy perfecta en ningún sentido. Y por descontado, esa "popularidad" que jamás he pretendido, me llega y no sé muy bien como reaccionar.

¿Me ayudáis?